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1 Crónicas 21 14 de 30

1 Crónicas 21

Para acoger este capítulo Una palabra para recibir David peca al contar a Israel — Jehová envía una peste sobre el pueblo — David ofrece sacrificios y la plaga se detiene. ⌃

1 Y Satanás se levantó contra Israel e incitó a David a que hiciese un censo de Israel.

2 Y dijo David a Joab y a los jefes del pueblo: Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, y traedme el número de ellos para que yo lo sepa.

3 Y dijo Joab: Añada Jehová a su pueblo cien veces más de lo que son. Rey, señor mío, ¿no son todos estos siervos de mi señor? ¿Para qué procura mi señor esto? ¿Por qué ha de ser motivo de culpa para Israel?

4 Sin embargo, la palabra del rey pudo más que Joab. Salió, por tanto, Joab y recorrió todo Israel y volvió a Jerusalén;

5 y Joab dio cuenta del número del pueblo a David. Y había en todo Israel un millón cien mil hombres que sacaban espada, y en Judá, cuatrocientos setenta mil hombres que sacaban espada.

6 Pero entre estos no hizo un censo de los de Leví ni de los hijos de Benjamín, porque la palabra del rey era abominable a Joab.

7 Asimismo este asunto fue desagradable ante los ojos de Dios, e hirió a Israel.

8 Y dijo David a Dios: He pecado gravemente al hacer esto; pero ahora te ruego que quites la iniquidad de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente.

9 Y habló Jehová a Gad, vidente de David, diciendo:

10 Ve, y habla a David y dile: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te propongo; escoge una de ellas para que yo haga así contigo.

11 Y fue Gad ante David y le dijo: Así ha dicho Jehová: Escoge para ti:

12 o tres años de hambre; o tres meses de derrotas ante tus enemigos, y que la espada de tus adversarios te alcance; o tres días de la espada de Jehová, esto es, la peste en la tierra y la destrucción que el ángel de Jehová haga por todo el territorio de Israel. Mira, pues, qué he de responder a quien me ha enviado.

13 Entonces David dijo a Gad: Estoy en gran angustia. Ruego que yo caiga en manos de Jehová, porque sus misericordias son muchas en extremo, pero que no caiga yo en manos de hombres.

14 Así Jehová envió peste sobre Israel, y cayeron de Israel setenta mil hombres.

15 Y envió Jehová el ángel a Jerusalén para destruirla, y cuando la destruía, miró Jehová y se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía: Basta ya; detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Ornán, el jebuseo.

16 Y alzando David sus ojos, vio al ángel de Jehová que estaba entre el cielo y la tierra, con una espada desnuda en su mano, extendida contra Jerusalén. Entonces David y los ancianos se postraron sobre sus rostros, cubiertos de cilicio.

17 Y dijo David a Dios: ¿No soy yo el que hizo contar al pueblo? Yo mismo soy el que pequé, y ciertamente he hecho mal; mas estas ovejas, ¿qué han hecho? Oh Jehová, Dios mío, sea ahora tu mano contra mí y contra la casa de mi padre, pero no haya plaga en tu pueblo.

18 Y el ángel de Jehová ordenó a Gad que dijese a David que subiese y construyese un altar a Jehová en la era de Ornán, el jebuseo.

19 Entonces David subió, conforme a la palabra de Gad que le había dicho en nombre de Jehová.

20 Y al volverse Ornán, vio al ángel; y los cuatro hijos suyos que estaban con él se escondieron. Y Ornán trillaba el trigo.

21 Y cuando David llegó junto a Ornán, este miró y vio a David; y salió de la era y se postró rostro en tierra ante David.

22 Entonces dijo David a Ornán: Dame este lugar de la era para que edifique un altar a Jehová; y dámelo por su cabal precio, para que cese la plaga en el pueblo.

23 Y Ornán respondió a David: Tómalo para ti, y haga mi señor el rey lo que bien le parezca; y aun los bueyes daré para el holocausto, y los trillos para leña y trigo para la ofrenda de grano; yo lo doy todo.

24 Entonces el rey David dijo a Ornán: No, sino que efectivamente la compraré por su justo precio, porque no tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste.

25 Y dio David a Ornán por el lugar el peso de seiscientos siclos de oro.

26 Y edificó allí David un altar a Jehová, en el que ofreció holocaustos y ofrendas de paz; e invocó a Jehová, quien le respondió por fuego desde los cielos en el altar del holocausto.

27 Y cuando Jehová habló al ángel, este volvió su espada a la vaina.

28 Entonces al ver David que Jehová le había respondido en la era de Ornán, el jebuseo, ofreció sacrificio allí.

29 Y el tabernáculo de Jehová que Moisés había hecho en el desierto, y el altar del holocausto, estaban en aquel tiempo en el lugar alto de Gabaón.

30 Pero David no pudo ir allá a consultar a Dios, porque estaba atemorizado a causa de la espada del ángel de Jehová.

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Las Sagradas Escrituras Leer este capítulo en el sitio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días↗

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