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1 Reyes 21 22 de 29

1 Reyes 21

Para acoger este capítulo Una palabra para recibir Acab codicia la viña de Nabot — Jezabel conspira para que haya testigos falsos y Nabot es apedreado por blasfemia — Elías profetiza que Acab, Jezabel y su casa serán destruidos. ⌃

1 Y aconteció que pasadas estas cosas, Nabot de Jezreel tenía una viña en Jezreel junto al palacio de Acab, rey de Samaria.

2 Y Acab habló a Nabot, diciendo: Dame tu viña para un huerto de legumbres, porque está cercana a mi casa, y yo te daré por ella otra viña mejor que esta; o si mejor te parece, te pagaré su valor en dinero.

3 Y Nabot respondió a Acab: Guárdeme Jehová de darte yo la heredad de mis padres.

¿Quién quiso la viña de Nabot?
1 Reyes 21:2–3 ¿Quién quiso la viña de Nabot?

4 Y se fue Acab a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot de Jezreel le había respondido, diciendo: No te daré la heredad de mis padres. Y se acostó en su cama, y volvió su rostro y no comió pan.

5 Y vino a él su esposa Jezabel y le dijo: ¿Por qué está tan decaído tu espíritu y no comes pan?

6 Y él respondió: Porque hablé con Nabot de Jezreel, y le dije que me diera su viña por dinero, o que, si lo prefería, le daría otra viña por ella; y él respondió: Yo no te daré mi viña.

7 Y su esposa Jezabel le dijo: ¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come pan y alégrate; yo te daré la viña de Nabot de Jezreel.

8 Entonces ella escribió cartas en nombre de Acab, y las selló con el anillo de este y las envió a los ancianos y a los principales que moraban en la ciudad con Nabot.

9 Y las cartas que escribió decían así: Proclamad ayuno y poned a Nabot delante del pueblo;

10 y poned dos hombres perversos delante de él, que atestigüen contra él y digan: Tú has blasfemado a Dios y al rey. Y entonces sacadlo y apedreadlo para que muera.

11 Y los de su ciudad, los ancianos y los principales que moraban en su ciudad, hicieron como Jezabel les mandó, conforme a lo escrito en las cartas que ella les había enviado.

12 Y proclamaron ayuno y pusieron a Nabot delante del pueblo.

13 Vinieron entonces dos hombres perversos y se sentaron delante de él; y aquellos hombres perversos atestiguaron contra Nabot delante del pueblo, diciendo: Nabot ha blasfemado a Dios y al rey. Y lo llevaron fuera de la ciudad y lo apedrearon, y murió.

14 Después enviaron a decir a Jezabel: Nabot ha sido apedreado y ha muerto.

15 Y sucedió que cuando Jezabel oyó que Nabot había sido apedreado y había muerto, dijo a Acab: Levántate y toma posesión de la viña de Nabot de Jezreel, la que no te quiso dar por dinero, porque Nabot ya no vive, sino que ha muerto.

16 Y aconteció que cuando Acab oyó que Nabot había muerto, se levantó para descender a la viña de Nabot de Jezreel, para tomar posesión de ella.

17 Entonces vino la palabra de Jehová a Elías, el tisbita, diciendo:

18 Levántate, desciende a encontrarte con Acab, rey de Israel, que está en Samaria; he aquí, él está en la viña de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesión de ella.

19 Y le hablarás, diciendo: Así ha dicho Jehová: ¿No solo has matado, sino que también has despojado? Y volverás a hablarle, diciendo: Así ha dicho Jehová: En el mismo lugar donde los perros lamieron la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre, tu misma sangre.

20 Y Acab dijo a Elías: ¿Me has hallado, enemigo mío? Y él respondió: Te he encontrado, porque te has vendido para hacer lo malo ante los ojos de Jehová.

21 He aquí, yo traeré el mal sobre ti, y barreré tu posteridad y talaré de Acab hasta el último varón, tanto al siervo como al libre, en Israel.

22 Y yo pondré tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Ahías, por la provocación con que me has provocado a ira, y por haber hecho pecar a Israel.

23 De Jezabel también ha hablado Jehová, diciendo: Los perros comerán a Jezabel junto al muro de Jezreel.

24 Al que de Acab muera en la ciudad, los perros lo comerán, y al que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo.

25 A la verdad, ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová, porque Jezabel, su esposa, lo incitaba.

26 Se comportó de manera abominable, yendo en pos de los ídolos, conforme a todo lo que hicieron los amorreos, a los cuales expulsó Jehová de delante de los hijos de Israel.

27 Y acaeció que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos y puso cilicio sobre su carne, y ayunó, y durmió en cilicio y anduvo humillado.

28 Entonces vino la palabra de Jehová a Elías, el tisbita, diciendo:

29 ¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de mí? Pues por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días, sino que en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa.

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Las Sagradas Escrituras Leer este capítulo en el sitio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días↗

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