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1 Samuel 30 10 de 31

1 Samuel 30

Para acoger este capítulo Una palabra para recibir Los amalecitas destruyen Siclag y los límites de Judá — David derrota a los amalecitas, recupera el botín y lo divide. ⌃

1 Y cuando David y sus hombres llegaron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el sur y Siclag, y habían asolado Siclag y la habían quemado con fuego.

2 Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino que se los llevaron cautivos y siguieron su camino.

3 Llegó, pues, David con sus hombres a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus esposas y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos.

4 Entonces David y la gente que estaba con él alzaron su voz y lloraron hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.

5 Las dos esposas de David, Ahinoam, la jezreelita, y Abigail, la que fue esposa de Nabal, el de Carmel, también habían sido llevadas cautivas.

6 Y David estaba muy angustiado, porque el pueblo hablaba de apedrearlo; porque todo el pueblo estaba con amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; pero David se fortaleció en Jehová su Dios.

7 Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me traigas el efod. Y Abiatar trajo el efod a David.

8 Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a esta tropa? ¿La podré alcanzar? Y él le dijo: Persíguela, porque de cierto la alcanzarás y sin falta librarás a todos los cautivos.

9 Partió, pues, David, él y los seiscientos hombres que estaban con él, y llegaron hasta el torrente de Besor, donde se quedaron algunos de ellos.

10 Y David los persiguió con cuatrocientos hombres, porque se quedaron atrás doscientos que estaban cansados y no pudieron pasar el torrente de Besor.

11 Y hallaron en el campo a un hombre egipcio y se lo llevaron a David, y le dieron pan para comer y agua para beber.

12 Le dieron también un pedazo de masa de higos secos y dos racimos de pasas. Y luego que comió, volvió en él su espíritu, porque no había comido pan ni bebido agua en tres días y tres noches.

13 Y le dijo David: ¿De quién eres tú? ¿Y de dónde eres? Y respondió el joven egipcio: Yo soy siervo de un amalecita, y me dejó mi amo hace tres días porque yo estaba enfermo.

14 Hicimos una incursión en la parte del sur de los cereteos, y en la de Judá y en el sur de Caleb; y pusimos fuego a Siclag.

15 Y le dijo David: ¿Me llevarás tú a esa tropa? Y él dijo: Júrame por Dios que no me matarás ni me entregarás en manos de mi amo, y yo te llevaré a esa gente.

16 Lo llevó, pues; y he aquí que estaban dispersos sobre la faz de toda aquella tierra, comiendo y bebiendo y haciendo fiesta por todo aquel gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá.

17 Y los atacó David desde aquella mañana hasta el atardecer del día siguiente; y no escapó ninguno de ellos, salvo cuatrocientos jóvenes que montaron en camellos y huyeron.

18 Y recuperó David todo lo que los amalecitas habían tomado, y asimismo rescató David a sus dos esposas.

19 Y no les faltó cosa alguna, ni chica ni grande, ni hijos ni hijas, ni nada de lo robado, ni nada de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David.

20 Tomó también David todas las ovejas y el ganado mayor; y llevándolo todo delante, decían: Este es el botín de David.

21 Y vino David a los doscientos hombres que habían quedado cansados y que no habían podido seguir a David, a los que habían hecho quedarse en el torrente de Besor; y ellos salieron a recibir a David y al pueblo que con él estaba. Y cuando David se acercó a la gente, los saludó con paz.

22 Entonces todos los malos y perversos de entre los que habían ido con David respondieron y dijeron: Porque no fueron con nosotros, no les daremos del botín que hemos recuperado, sino solo a cada uno su esposa y sus hijos; que los tomen y se vayan.

23 Y David dijo: No hagáis eso, hermanos míos, con lo que nos ha dado Jehová, quien nos ha guardado y ha entregado en nuestras manos la banda que vino contra nosotros.

24 ¿Y quién os escuchará en este caso? Porque igual parte ha de ser la de los que descienden a la batalla y la de los que se quedan con el bagaje; se repartirá por igual.

25 Y desde aquel día en adelante, él lo estableció como estatuto y decreto en Israel, hasta hoy.

26 Y cuando David llegó a Siclag, envió del botín a los ancianos de Judá, sus amigos, diciendo: He aquí, un presente para vosotros del botín de los enemigos de Jehová.

27 Lo envió a los que estaban en Bet-el, y a los que estaban en Ramot, al sur, y a los que estaban en Jatir,

28 y a los que estaban en Aroer, y a los que estaban en Sifmot, y a los que estaban en Estemoa,

29 y a los que estaban en Racal, y a los que estaban en las ciudades de Jerameel, y a los que estaban en las ciudades de los ceneos,

30 y a los que estaban en Horma, y a los que estaban en Corasán, y a los que estaban en Atac,

31 y a los que estaban en Hebrón y en todos los lugares donde David había estado con sus hombres.

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Las Sagradas Escrituras Leer este capítulo en el sitio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días↗

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