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2 Crónicas 20 23 de 37

2 Crónicas 20

Para acoger este capítulo Una palabra para recibir Los amonitas y otros pueblos más atacan a Judá — Josafat y todo el pueblo ayunan y oran — Jahaziel profetiza la liberación de Judá — Los que atacan a Judá luchan entre sí y se destruyen. ⌃

1 Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra.

2 Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, de Siria; y he aquí, ellos están en Hazezón-tamar, que es En-gadi.

3 Entonces él tuvo temor; y Josafat se propuso consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá.

4 Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová.

5 Entonces Josafat se puso de pie en medio de la congregación de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo,

6 y dijo: Jehová, Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y gobiernas tú sobre todos los reinos de las naciones? ¿No hay en tu mano tal fuerza y poder que no hay quien te resista?

7 Dios nuestro, ¿no expulsaste tú a los habitantes de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de tu amigo Abraham para siempre?

8 Y ellos han habitado en ella y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo:

9 Si el mal viene sobre nosotros, o espada, o juicio, o pestilencia o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa); y en nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás.

10 Ahora pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, por cuya tierra no permitiste que pasase Israel cuando venían de la tierra de Egipto, de modo que se apartaron de ellos, y no los destruyeron;

11 he aquí, ellos nos dan el pago, viniendo a echarnos de tu heredad, que tú nos diste en posesión.

12 ¡Oh Dios nuestro!, ¿no los juzgarás tú? Porque nosotros no tenemos fuerza para enfrentar a esta multitud tan grande que viene contra nosotros; no sabemos lo que hemos de hacer, mas a ti volvemos nuestros ojos.

13 Y todo Judá estaba de pie delante de Jehová, con sus niños, sus esposas y sus hijos.

14 Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre quien vino el espíritu de Jehová en medio de la congregación;

15 y dijo: Oíd, todo Judá, y vosotros habitantes de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande porque no es vuestra la batalla, sino de Dios.

16 Descended mañana contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis en el extremo del valle, frente al desierto de Jeruel.

17 No tendréis vosotros que pelear en esta ocasión; apostaos, y quedaos quietos y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros.

18 Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová y adoraron a Jehová.

19 Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré para alabar a Jehová, el Dios de Israel, con fuerte y alta voz.

20 Y se levantaron temprano por la mañana y salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat se puso de pie y dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios y estaréis seguros; creed a sus profetas y seréis prosperados.

21 Y después de haber consultado con el pueblo, designó a algunos para que cantasen a Jehová y alabasen en la hermosura de la santidad, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre.

22 Y cuando comenzaron con cánticos y con alabanzas, Jehová puso emboscadas contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir que venían contra Judá, y fueron derrotados.

23 Pues los hijos de Amón y de Moab se levantaron contra los del monte de Seir, para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los habitantes de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero.

24 Y cuando vino Judá a la atalaya del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí, solo había cadáveres tendidos en la tierra, pues ninguno había escapado.

25 Y cuando llegaron Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, vestidos y objetos preciosos, los cuales tomaron para sí, tantos que no los podían llevar. Y tres días duró el despojo, porque era mucho.

26 Y al cuarto día se reunieron en el valle de Beraca, porque allí bendijeron a Jehová; por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy.

27 Y todos los hombres de Judá y los de Jerusalén, con Josafat a la cabeza de ellos, regresaron a Jerusalén gozosos, porque Jehová les había hecho regocijarse sobre sus enemigos.

28 Y vinieron a Jerusalén con salterios, y arpas y trompetas a la casa de Jehová.

29 Y el pavor de Dios cayó sobre todos los reinos de aquellas tierras cuando oyeron que Jehová había peleado contra los enemigos de Israel.

30 Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio reposo por todas partes.

31 Así reinó Josafat sobre Judá; tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalén. El nombre de su madre era Azuba hija de Silhi.

32 Y anduvo en el camino de Asa, su padre, sin apartarse de él, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová.

33 Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo aún no había dispuesto su corazón para con el Dios de sus padres.

34 Los demás hechos de Josafat, los primeros y los postreros, he aquí, están escritos en las palabras de Jehú hijo de Hanani, de quien se hace mención en el libro de los reyes de Israel.

35 Pasadas estas cosas, Josafat, rey de Judá, se alió con Ocozías, rey de Israel, el cual era dado a la impiedad,

36 y se alió con él para construir naves que fuesen a Tarsis, y construyeron las naves en Ezión-geber.

37 Entonces Eliezer hijo de Dodava, de Maresa, profetizó contra Josafat, diciendo: Por cuanto te has aliado con Ocozías, Jehová ha destruido tus obras. Y las naves fueron destruidas, y no pudieron ir a Tarsis.

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