Ir al juego

Guarda tu progreso

Crea tu perfil gratis

Menú

Guarda tu progreso Crea tu ficha para guardar tus coronas

Juego y comunidad

Aventura Continúa tu recorrido Desafíos Empieza o retoma tus partidas Clasificación

Escrituras y comunidad

Biblioteca Retoma, profundiza y recorre las Escrituras. Mi rama Elige tu rama

Ajustes

Idioma Español

Información

Quiénes somos Aviso legal Privacidad
Inicio Aventura Biblioteca Desafíos Clasificación Iglesia
Deuteronomio 21 20 de 23

Deuteronomio 21

Para acoger este capítulo Una palabra para recibir La manera de absolver de la culpa con respecto a los asesinatos cuyo autor se desconozca — Debe haber equidad en el trato para con las esposas e hijos — Los hijos contumaces y rebeldes han de morir. ⌃

1 Si en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas es hallado algún muerto, tendido en el campo, y no se sabe quién lo mató,

2 entonces tus ancianos y tus jueces saldrán y medirán la distancia hasta las ciudades que están alrededor del muerto.

3 Y acontecerá que los ancianos de aquella ciudad, de la ciudad más cercana al muerto, tomarán de la vacada una becerra que no haya trabajado y que no haya llevado yugo;

4 y los ancianos de aquella ciudad llevarán la becerra a un valle escabroso, que nunca haya sido arado ni sembrado, y desnucarán la becerra allí en el valle.

5 Entonces vendrán los sacerdotes hijos de Leví, porque a ellos los escogió Jehová tu Dios para que le sirvan y para bendecir en el nombre de Jehová; y por la palabra de ellos se determinará todo pleito y toda ofensa.

6 Y todos los ancianos de la ciudad más cercana al muerto lavarán sus manos sobre la becerra que fue desnucada en el valle.

7 Y declararán y dirán: Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo han visto.

8 Perdona a tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehová; y no culpes de sangre inocente a tu pueblo Israel. Y esa sangre les será perdonada.

9 Y tú quitarás la culpa de la sangre inocente de en medio de ti cuando hagas lo que es recto a los ojos de Jehová.

10 Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, y Jehová tu Dios los entregue en tus manos, y tomes de ellos cautivos,

11 y veas entre los cautivos alguna mujer hermosa, y la desees y la quieras tomar para ti por esposa,

12 la llevarás a tu casa; y ella se rapará la cabeza, y se cortará las uñas,

13 y se quitará el vestido de su cautiverio, y se quedará en tu casa y llorará a su padre y a su madre durante un mes. Y después podrás llegarte a ella, y tú serás su marido, y ella será tu esposa.

14 Y sucederá que si no te agrada, la dejarás en libertad; y no la venderás por dinero ni la maltratarás, por cuanto la humillaste.

15 Si un hombre tiene dos esposas, una amada y la otra menospreciada, y si tanto la amada como la menospreciada le han dado hijos, y si el hijo primogénito es de la menospreciada,

16 acontecerá que el día en que haga heredar a sus hijos lo que tenga, no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con preferencia al hijo de la menospreciada, que es el primogénito;

17 mas al hijo de la menospreciada reconocerá como primogénito, para darle una doble porción de todo lo que tenga, porque él es el principio de su vigor, y el derecho de la primogenitura es suyo.

18 Si alguno tiene un hijo contumaz y rebelde que no obedece la voz de su padre ni la voz de su madre, y que, habiéndolo castigado, no les obedece,

19 entonces lo tomarán su padre y su madre y lo llevarán ante los ancianos de su ciudad, a la puerta del lugar donde viva,

20 y dirán a los ancianos de la ciudad: Este hijo nuestro es contumaz y rebelde; no obedece nuestra voz; es glotón y borracho.

21 Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá y temerá.

22 Si alguien ha cometido pecado digno de muerte, por lo que se le ha dado muerte, y le has colgado de un árbol,

23 no dejarás su cuerpo durante la noche en el árbol; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldición de Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.

Origen del texto

Las Sagradas Escrituras Leer este capítulo en el sitio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días↗

Foro

El Foro no está abierto en tu barrio. La lectura y tus marcas siguen disponibles.

Mis marcas

Mis marcas

Lo que quieres volver a encontrar en este capítulo.

Selecciona un pasaje para subrayarlo, anotarlo o guardarlo.

Marca eliminada

Mis marcas

Guardar una nota

Marca visual
Color

Esta nota es privada y nunca se publica en el Foro.

Más

¿Qué quieres hacer con este pasaje?

Comodidad de lectura

Tamaño del texto
Interlineado
Ancho de línea
Tipografía
Fondo
Ilustraciones

Compartir este pasaje

Enviar por WhatsApp XPublicar en X

Enlace copiado

Una lectura a tu ritmo

Este capítulo

Estamos preparando una lectura cómoda para Este capítulo.

Seguimos afinando el espacio de lectura de Este capítulo para que sea realmente cómodo.

Seguimos preparando Este capítulo para una lectura cómoda. Gracias por esperar un momento más.

No hemos podido preparar la lectura de Este capítulo por ahora.