La Biblia
Eclesiastés 12
Al morir, el espíritu vuelve a Dios, quien lo dio — Las palabras de los sabios son como aguijones — Todo el deber del hombre es temer a Dios y guardar Sus mandamientos.
7y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios, quien lo dio.
8Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; todo es vanidad.
10Procuró el Predicador hallar palabras agradables y escritura recta, palabras de verdad.
14Porque Dios traerá toda obra a juicio, junto con toda cosa oculta, buena o mala.