La Biblia
Ezequiel 4
Ezequiel ilustra simbólicamente el asedio y el hambre que sobrevendrán a Jerusalén.
1Y tú, hijo de hombre, toma un adobe, y ponlo delante de ti y graba sobre él una ciudad: Jerusalén.
7Y al asedio de Jerusalén pondrás tu rostro, y descubierto tu brazo, profetizarás contra ella.
10Y la comida que comerás será de peso de veinte siclos al día; de tiempo en tiempo la comerás.
11Y beberás el agua por medida, la sexta parte de un hin; de tiempo en tiempo la beberás.
12Y comerás pan de cebada que cocerás sobre excremento humano a la vista de ellos.
17para que, al faltarles el pan y el agua, se aterroricen unos a otros y se consuman en su maldad.