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Hechos 2 28 de 47

Hechos 2

Para acoger este capítulo Una palabra para recibir Se derrama el Espíritu en el día de Pentecostés — Pedro testifica de la resurrección de Jesús — También enseña cómo obtener la salvación y habla del don del Espíritu Santo — Muchos creen y son bautizados. ⌃

1 Y cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un lugar;

2 y de repente, vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;

3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentaron sobre cada uno de ellos.

4 Y todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

5 Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.

6 Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.

7 Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: He aquí, ¿no son galileos todos estos que hablan?

8 ¿Cómo, pues, los oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?

9 Partos, y medos, y elamitas y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea y en Capadocia, en el Ponto y en Asia,

10 en Frigia y en Panfilia, en Egipto y en las regiones de Libia que están cerca de Cirene, y visitantes romanos, tanto judíos como prosélitos,

11 cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

12 Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose los unos a los otros: ¿Qué quiere decir esto?

13 Pero otros, burlándose, decían: Están borrachos.

14 Entonces Pedro, poniéndose de pie con los once, alzó la voz y les habló, diciendo: Varones judíos y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

15 Porque estos no están borrachos, como vosotros suponéis, ya que es la hora tercera del día;

16 sino que esto es lo que fue dicho por el profeta Joel:

17 Y acontecerá en los postreros días, dice Dios,que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;y vuestros jóvenes verán visiones,y vuestros ancianos soñarán sueños;

18 y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos díasderramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

19 Y daré prodigios arriba en el cieloy señales abajo en la tierra,sangre y fuego y vapor de humo;

20 el sol se convertirá en tinieblasy la luna en sangre,antes que venga el día del Señor,grande y glorioso;

21 y todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.

22 Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús de Nazaret, varón aprobado por Dios entre vosotros con maravillas, y prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como también vosotros sabéis;

23 a este, entregado por el determinado consejo y presciencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole;

24 a quien Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.

25 Porque David dice de él:Veía al Señor siempre delante de mí;porque está a mi diestra, no seré conmovido.

26 Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua;y aun mi carne descansará en esperanza,

27 porque no dejarás mi alma en el Hades,ni permitirás que tu Santo vea corrupción.

28 Me hiciste conocer los caminos de la vida;me llenarás de gozo con tu presencia.

29 Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió, y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.

30 Pero siendo profeta y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que del fruto de sus lomos, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono,

31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.

32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

33 Así que, exaltado a la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

34 Porque David no subió a los cielos, pero él mismo dice:Dijo el Señor a mi Señor:Siéntate a mi diestra,

35 hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

37 Entonces al oír esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

38 Y Pedro les dijo: Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.

39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

40 Y con otras muchas palabras testificaba y los exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y fueron añadidas a ellos aquel día como tres mil personas.

¿Qué pescador negó conocer a Jesús y después se levantó a predicar en Pentecostés?
Hechos 2:14–41 ¿Qué pescador negó conocer a Jesús y después se levantó a predicar en Pentecostés?

42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la hermandad, y en el partimiento del pan y en las oraciones.

43 Y a toda persona le sobrevino temor, y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

44 Y todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas;

45 y vendían sus posesiones y sus bienes, y lo repartían a todos, según la necesidad de cada uno.

46 Y perseveraban unánimes cada día en el templo y, partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,

47 alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que iban siendo salvos.

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Las Sagradas Escrituras Leer este capítulo en el sitio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días↗

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