La Biblia

Isaías 35

En el día de la restauración, el desierto florecerá, el Señor vendrá, Israel será recogido y se establecerá Sion.

1Se alegrarán el desierto y el erial; y el yermo se regocijará y florecerá como la rosa.

2Florecerá profusamente y también se regocijará con alegría y cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la majestad del Dios nuestro.

3Fortaleced las manos caídas y afirmad las rodillas debilitadas.

4Decid a los de corazón apocado: Sed fuertes, no temáis; he aquí que vuestro Dios vendrá con venganza; la recompensa de Dios vendrá; él vendrá y os salvará.

5En ese tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos y destapados los oídos de los sordos.

6En ese tiempo el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo, porque aguas brotarán en el desierto y torrentes en el yermo.

7Y el lugar reseco se convertirá en ciénaga y el sequedal en manantiales de aguas; la guarida de los chacales, donde se echan, será lugar de cañas y juncos.

8Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará por allí ningún impuro; y será para los que anden por él, pues por más torpes que sean no se extraviarán.

9No habrá allí león, ni fieras voraces subirán por él, ni allí se encontrarán, sino que los redimidos caminarán por él.

10Y los rescatados de Jehová volverán y vendrán a Sion con cánticos; y habrá gozo perpetuo sobre sus cabezas; y alcanzarán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.