Ir al juego

Guarda tu progreso

Crea tu perfil gratis

Menú

Guarda tu progreso Crea tu ficha para guardar tus coronas

Juego y comunidad

Aventura Continúa tu recorrido Desafíos Empieza o retoma tus partidas Clasificación

Escrituras y comunidad

Biblioteca Retoma, profundiza y recorre las Escrituras. Mi rama Elige tu rama

Ajustes

Idioma Español

Información

Quiénes somos Aviso legal Privacidad
Inicio Aventura Biblioteca Desafíos Clasificación Iglesia
Isaías 51 3 de 23

Isaías 51

Para acoger este capítulo Una palabra para recibir En los últimos días, Jehová consolará a Sion y recogerá a Israel — Los redimidos irán a Sion en medio de gran gozo — Compárese con 2 Nefi 8. ⌃

1 Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová; mirad a la piedra de donde fuisteis cortados y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados.

2 Mirad a Abraham, vuestro padre, y a Sara, que os dio a luz; porque lo llamé a él cuando era uno solo, y lo bendije y lo multipliqué.

3 Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y convertirá su desierto en Edén y su soledad en huerto de Jehová; se hallarán en ella alegría y gozo, alabanza y voz de cántico.

4 Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía, porque de mí saldrá la ley, y mi justicia para luz de los pueblos.

5 Cercana está mi justicia, ha salido mi salvación y mis brazos juzgarán a los pueblos; en mí esperarán las islas, y en mi brazo pondrán su esperanza.

6 Alzad a los cielos vuestros ojos y mirad abajo a la tierra, porque los cielos se desvanecerán como el humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir; y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre y mi justicia no perecerá.

7 Oídme, los que conocéis rectitud, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre ni tengáis miedo de sus ultrajes.

8 Porque como a vestidura los comerá la polilla, como a lana los comerá el gusano; pero mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salvación de generación en generación.

9 Despiértate, despiértate; vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en las generaciones pasadas. ¿No eres tú el que cortó en pedazos a Rahab y el que hirió al dragón?

10 ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo; el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasasen los redimidos?

11 Por tanto, volverán los redimidos de Jehová; irán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; obtendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán.

12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que será como el heno?

13 ¿Ya te has olvidado de Jehová, tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente el furor del que oprime, cuando se disponía a destruir? Mas, ¿dónde está el furor del que oprime?

14 El preso agobiado se da prisa para quedar libre; y no morirá en la fosa ni carecerá de su pan.

15 Pero yo soy Jehová tu Dios, que agito el mar y hago rugir sus olas. Jehová de los ejércitos es su nombre.

16 Y en tu boca he puesto mis palabras y con la sombra de mi mano te he cubierto, para extender los cielos, y fundar la tierra y decir a Sion: Pueblo mío eres tú.

17 Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su ira; hasta los sedimentos del cáliz de aturdimiento bebiste.

18 De todos los hijos que dio a luz, no hay quien la guíe; ni quien la tome de la mano, de todos los hijos que crio.

19 Estas dos cosas te han acaecido (¿Quién se condolerá de ti?): Asolamiento y destrucción, hambre y espada. ¿Quién te consolará?

20 Tus hijos desmayaron; estuvieron tendidos en las encrucijadas de todas las calles, como antílope en la red, llenos del furor de Jehová, de la ira del Dios tuyo.

21 Oye, pues, ahora esto, afligida y ebria, pero no de vino.

22 Así dijo Jehová, tu Señor y tu Dios, quien aboga por su pueblo: He aquí, he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del cáliz de mi furor. Nunca más lo beberás.

23 Y lo pondré en mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Póstrate para que pasemos por encima. Y tú pusiste tu cuerpo como suelo y como calle para los que pasaban.

Origen del texto

Las Sagradas Escrituras Leer este capítulo en el sitio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días↗

Foro

El Foro no está abierto en tu barrio. La lectura y tus marcas siguen disponibles.

Mis marcas

Mis marcas

Lo que quieres volver a encontrar en este capítulo.

Selecciona un pasaje para subrayarlo, anotarlo o guardarlo.

Marca eliminada

Mis marcas

Guardar una nota

Marca visual
Color

Esta nota es privada y nunca se publica en el Foro.

Más

¿Qué quieres hacer con este pasaje?

Comodidad de lectura

Tamaño del texto
Interlineado
Ancho de línea
Tipografía
Fondo
Ilustraciones

Compartir este pasaje

Enviar por WhatsApp XPublicar en X

Enlace copiado

Una lectura a tu ritmo

Este capítulo

Estamos preparando una lectura cómoda para Este capítulo.

Seguimos afinando el espacio de lectura de Este capítulo para que sea realmente cómodo.

Seguimos preparando Este capítulo para una lectura cómoda. Gracias por esperar un momento más.

No hemos podido preparar la lectura de Este capítulo por ahora.