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Jeremías 11 12 de 23

Jeremías 11

Para acoger este capítulo Una palabra para recibir El pueblo de Judá es maldecido por haber quebrantado el convenio de obediencia — Jehová no oirá sus oraciones. ⌃

1 La palabra que vino de Jehová, a Jeremías, diciendo:

2 Oíd las palabras de este convenio, y hablad a todo hombre de Judá y a los moradores de Jerusalén.

3 Y tú les dirás: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Maldito el hombre que no obedezca las palabras de este convenio,

4 el cual mandé a vuestros padres el día en que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: Escuchad mi voz y cumplid mis palabras conforme a todo lo que os mando, y seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios;

5 para que confirme el juramento que juré a vuestros padres, que les daría la tierra que fluye leche y miel, como en este día. Y respondí y dije: Amén, oh Jehová.

6 Y Jehová me dijo: Proclama todas estas palabras en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, diciendo: Oíd las palabras de este convenio y ponedlas por obra.

7 Porque solemnemente advertí a vuestros padres el día en que los hice subir de la tierra de Egipto hasta el día de hoy, madrugando y advirtiendo, diciendo: Escuchad mi voz.

8 Pero no escucharon ni inclinaron su oído, sino que anduvo cada uno tras la imaginación de su malvado corazón; por tanto, traeré sobre ellos todas las palabras de este convenio, el cual mandé que cumpliesen, y no lo cumplieron.

9 Y me dijo Jehová: Conspiración se ha hallado entre los hombres de Judá y entre los moradores de Jerusalén.

10 Se han vuelto a las iniquidades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras, sino que se fueron tras dioses ajenos para servirles; la casa de Israel y la casa de Judá quebrantaron mi convenio, el cual había yo concertado con sus padres.

11 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí, yo traigo sobre ellos un mal del que no podrán salir; y clamarán a mí, y no los escucharé.

12 E irán las ciudades de Judá y los moradores de Jerusalén y clamarán a los dioses a quienes ellos queman incienso, los cuales no los salvarán en el tiempo de su aflicción.

13 Porque según el número de tus ciudades fueron tus dioses, oh Judá; y según el número de tus calles, oh Jerusalén, pusisteis los altares de ignominia, altares para quemar incienso a Baal.

14 Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, porque yo no los escucharé el día en que clamen a mí en su aflicción.

15 ¿Qué derecho tiene mi amada en mi casa, habiendo hecho tantas abominaciones? Y las carnes santas pasarán de ti, porque en tu maldad te gloriaste.

16 Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer, te dio Jehová por nombre. Con gran estruendo hizo encender fuego sobre él, y se quebraron sus ramas.

17 Pues Jehová de los ejércitos, que te plantó, ha pronunciado mal contra ti, a causa de la maldad de los de la casa de Israel y de los de la casa de Judá, que se hicieron a sí mismos, provocándome a ira, quemando incienso a Baal.

18 Y Jehová me lo hizo saber, y lo supe. Entonces, me hiciste ver sus obras.

19 Pero yo era como manso cordero que llevan al matadero, pues no entendía que maquinaban designios contra mí, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto y cortémoslo de la tierra de los vivientes, para que no haya más memoria de su nombre.

20 Mas, oh Jehová de los ejércitos, que juzgas con justicia, que escudriñas la mente y el corazón, déjame ver tu venganza sobre ellos, porque a ti he dado a conocer mi causa.

21 Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de los hombres de Anatot que buscan tu vida, diciendo: No profetices en nombre de Jehová, para que no mueras a manos nuestras.

22 Así, pues, ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los castigaré; los jóvenes morirán a espada; sus hijos y sus hijas morirán de hambre.

23 Y no quedará remanente de ellos, porque yo traeré el mal sobre los hombres de Anatot en el año de su castigo.

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Las Sagradas Escrituras Leer este capítulo en el sitio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días↗

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