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Jeremías 14 12 de 22

Jeremías 14

Para acoger este capítulo Una palabra para recibir Jeremías ora por motivo de la sequía y del hambre — Jehová no escuchará a causa de la iniquidad de Su pueblo. ⌃

1 La palabra de Jehová que vino a Jeremías por motivo de la sequía.

2 Se ha puesto de duelo Judá, y sus puertas desfallecen; se sentaron tristes en tierra, y subió el clamor de Jerusalén.

3 Y sus nobles enviaron a sus criados por agua; llegaron a las cisternas y no hallaron agua; volvieron con sus vasijas vacías; se avergonzaron, y se humillaron y cubrieron sus cabezas.

4 Porque se resquebrajó el suelo por no haber llovido en la tierra; los labradores, avergonzados, cubrieron sus cabezas.

5 Y aun las ciervas en los campos parían y abandonaban la cría, porque no había hierba.

6 Y los asnos monteses se ponían en las alturas; olfateaban el viento como los chacales; sus ojos se debilitaron, porque no había hierba.

7 Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehová, actúa por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado; contra ti hemos pecado.

8 Oh esperanza de Israel, Salvador suyo en el tiempo de la aflicción, ¿por qué has de ser como peregrino en la tierra, y como caminante que se retira para pasar la noche?

9 ¿Por qué has de ser como hombre atónito, como valiente que no puede librar? Sin embargo, estás entre nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros es invocado tu nombre; ¡no nos desampares!

10 Así ha dicho Jehová a este pueblo: Se deleitaron en vagar; no refrenaron sus pies; por tanto, Jehová no se agrada de ellos; se acordará ahora de la iniquidad de ellos y castigará sus pecados.

11 Y me dijo Jehová: No ruegues por el bien de este pueblo.

12 Cuando ayunen, yo no escucharé su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda, no los aceptaré, sino que los consumiré con espada, y con hambre y con pestilencia.

13 Y yo dije: ¡Ah, Señor Jehová! He aquí que los profetas les dicen: No veréis espada, ni habrá hambre entre vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera.

14 Me dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los profetas en mi nombre. Yo no los envié, ni los mandé ni les hablé; visión mentirosa, y adivinación, y vanidad y engaño de su corazón os profetizan.

15 Por tanto, así ha dicho Jehová sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envié, y que dicen: Ni espada ni hambre habrá en esta tierra; con espada y con hambre serán consumidos esos profetas.

16 Y el pueblo a quien profetizan será echado en las calles de Jerusalén a causa del hambre y de la espada; y no habrá quien los entierre a ellos, ni a sus esposas, ni a sus hijos ni a sus hijas; y sobre ellos derramaré su propia maldad.

17 Les dirás, pues, esta palabra: Derramen mis ojos lágrimas noche y día, y no cesen, porque de gran quebranto es quebrantada la virgen hija de mi pueblo, de herida muy grave.

18 Si salgo al campo, he aquí, muertos a espada; y si entro en la ciudad, he aquí, enfermedades por el hambre; porque tanto el profeta como el sacerdote anduvieron vagando en tierra que no conocían.

19 ¿Has desechado enteramente a Judá? ¿Ha aborrecido tu alma a Sion? ¿Por qué nos has herido sin que haya remedio para nosotros? Esperábamos paz, y no hubo bien; tiempo de curación, y he aquí, turbación.

20 Reconocemos, oh Jehová, nuestra maldad, la iniquidad de nuestros padres, porque contra ti hemos pecado.

21 Por amor de tu nombre, no nos desprecies ni deshonres el trono de tu gloria; acuérdate, no invalides tu convenio con nosotros.

22 ¿Hay entre los ídolos de las naciones quien haga llover? ¿Y darán los cielos lluvias? ¿No eres tú, oh Jehová, nuestro Dios? En ti, pues, esperamos, porque tú has hecho todas estas cosas.

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Las Sagradas Escrituras Leer este capítulo en el sitio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días↗

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