La Biblia

Jeremías 30

En los últimos días, Judá e Israel serán congregados en sus propias tierras — David, su rey (el Mesías), reinará sobre ellos.

1La palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová, diciendo:

2Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo: Escribe en un libro todas las palabras que te he hablado.

3Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver de la cautividad a los de mi pueblo de Israel y de Judá, ha dicho Jehová, y los haré volver a la tierra que di a sus padres, y la poseerán.

4Estas, pues, son las palabras que habló Jehová acerca de Israel y de Judá.

5Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de temblor, de terror y no de paz.

6Preguntad ahora y mirad: ¿Acaso da a luz el varón? ¿Por qué veo que todo hombre tiene las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y que se han puesto pálidos todos los rostros?

7¡Ah, cuán grande es aquel día! Tanto, que no hay otro semejante a él; es tiempo de angustia para Jacob, pero de esta será librado.

8Y sucederá en aquel día, dice Jehová de los ejércitos, que yo romperé el yugo de tu cuello y romperé tus coyundas; y extranjeros no volverán a ponerlo en servidumbre,

9sino que servirán a Jehová su Dios y a David, su rey, a quien yo les levantaré.

10Tú, pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, ni te atemorices, oh Israel, porque he aquí que yo soy el que te salvo desde lejos, a ti y a tu descendencia, de la tierra de su cautividad. Y Jacob volverá, y descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien le atemorice.

11Porque yo estoy contigo para salvarte, dice Jehová, y destruiré por completo a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré del todo, sino que te castigaré con justicia; y de ninguna manera te dejaré sin castigo.

12Porque así ha dicho Jehová: Incurable es tu quebranto y grave tu herida.

13No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces.

14Todos tus amantes te olvidaron; no te buscan, porque te herí como hiere un enemigo, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu iniquidad y de la multitud de tus pecados.

15¿Por qué gritas a causa de tu quebranto? Incurable es tu dolor, porque por la magnitud de tu iniquidad y por la multitud de tus pecados te he hecho esto.

16Pero serán devorados todos los que te devoran; y todos tus adversarios, todos ellos irán al cautiverio; y saqueados serán los que te saquearon, y a todos los que te despojaron daré en despojo.

17Mas yo haré venir sanidad para ti y sanaré tus heridas, dice Jehová, porque Desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sion, a la que nadie busca.

18Así ha dicho Jehová: He aquí, yo hago volver del cautiverio las tiendas de Jacob, y de sus moradas tendré misericordia; y la ciudad será edificada sobre su colina, y la ciudadela será asentada en su lugar.

19Y saldrá de ellos acción de gracias y voz de los que están en regocijo; y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los glorificaré, y no serán menospreciados.

20Y serán sus hijos como antes, y su congregación delante de mí será confirmada, y castigaré a todos sus opresores.

21Y de ellos saldrá su soberano, y de en medio de ellos saldrá su gobernante; y le haré acercarse, y él se acercará a mí, porque, ¿quién es aquel que dedicó su corazón para acercarse a mí?, dice Jehová.

22Y vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.

23He aquí, la tempestad de Jehová sale con furor; la tempestad que se avecina se arremolinará sobre la cabeza de los malvados.

24No se aplacará el ardor de la ira de Jehová hasta que haya hecho y cumplido los propósitos de su corazón; en los últimos días entenderéis esto.