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Levítico 27 30 de 34

Levítico 27

Para acoger este capítulo Una palabra para recibir Se explica cómo se consagran los bienes a Jehová — Se manda a Israel que pague diezmos de sus cosechas, rebaños y ganados. ⌃

1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguien haga voto especial a Jehová, según la valoración de las personas que se hayan de redimir, así será tu valoración:

3 En cuanto al hombre de veinte años hasta sesenta, tu valoración será de cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario.

4 Y si es mujer, la valoración será de treinta siclos.

5 Y si es de cinco años hasta veinte, tu valoración será respecto al hombre de veinte siclos, y a la mujer, de diez siclos.

6 Y si es de un mes hasta cinco años, tu valoración con respecto al hombre será de cinco siclos de plata, y a la mujer será tu valoración de tres siclos de plata.

7 Pero si es de sesenta años o más, por el hombre tu valoración será de quince siclos, y por la mujer, de diez siclos.

8 Pero si es más pobre que tu valoración, entonces comparecerá ante el sacerdote, y el sacerdote le pondrá tasa; conforme a la posibilidad del votante, el sacerdote le pondrá tasa.

9 Y si es animal de los que se ofrecen como ofrenda a Jehová, todo lo que de él se dé a Jehová será santo.

10 No será cambiado ni trocado, bueno por malo, ni malo por bueno; y si se cambia un animal por otro, él y el dado en cambio de él serán sagrados.

11 Y si es algún animal inmundo, de los que no se ofrecen como ofrenda a Jehová, entonces el animal será puesto delante del sacerdote,

12 y el sacerdote lo valorará, sea bueno o sea malo, conforme a la valoración que tú, el sacerdote, hagas, así será.

13 Y si lo quiere redimir, añadirá la quinta parte a tu valuación.

14 Y cuando alguien dedique su casa, consagrándola a Jehová, la valorará el sacerdote, sea buena o sea mala; según la valore el sacerdote, así quedará.

15 Pero si el que haya consagrado su casa quiere redimirla, añadirá a tu valuación la quinta parte del valor de ella, y será suya.

16 Y si alguien consagra de la tierra de su posesión a Jehová, entonces tu valoración será conforme a su siembra; un homer de semilla de cebada se valorará en cincuenta siclos de plata.

17 Y si consagra su tierra desde el año del jubileo, conforme a tu valoración quedará.

18 Pero si después del jubileo consagra su tierra, entonces el sacerdote hará la cuenta del dinero conforme a los años que queden hasta el año del jubileo, y se rebajará de tu valoración.

19 Y si el que consagró la tierra quiere redimirla, añadirá a tu valoración la quinta parte del valor de ella, y volverá a ser suya.

20 Pero si él no redime la tierra, y la tierra se vende a otro, no la redimirá más;

21 sino que cuando quede libre en el jubileo, la tierra será santa para Jehová, como tierra consagrada; la posesión de ella será del sacerdote.

22 Y si alguien consagra a Jehová la tierra que él compró, que no era de la tierra de su herencia,

23 entonces el sacerdote calculará con él la suma de tu valoración hasta el año del jubileo, y aquel día dará tu precio señalado como cosa consagrada a Jehová.

24 En el año del jubileo volverá la tierra a aquel a quien él la compró, del que es la herencia de la tierra.

25 Y todo lo que valores será conforme al siclo del santuario; el siclo tiene veinte geras.

26 Pero el primogénito de los animales, que por la primogenitura es de Jehová, nadie lo consagrará; sea buey u oveja, de Jehová es.

27 Pero si es de los animales inmundos, lo redimirán conforme a tu valoración y añadirán sobre ella la quinta parte de su valor; y si no lo redimen, se venderá conforme a tu valoración.

28 Pero no se venderá ni se redimirá ninguna cosa consagrada que alguien haya dedicado a Jehová de todo lo que tenga, de hombres, y de animales y de las tierras de su posesión, todo lo consagrado será cosa santísima para Jehová.

29 Nada consagrado que haya sido así consagrado por los hombres podrá ser redimido; indefectiblemente ha de ser muerto.

30 Y todo el diezmo de la tierra, tanto de la semilla de la tierra como del fruto de los árboles, es de Jehová; es cosa consagrada a Jehová.

31 Y si alguno quiere redimir algo de su diezmo, le añadirá la quinta parte.

32 Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, la décima cabeza será consagrada a Jehová.

33 No mirará si es bueno o malo, ni lo cambiará por otro; y si lo cambia, él y su sustituto serán cosas sagradas; no se redimirán.

34 Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí.

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Las Sagradas Escrituras Leer este capítulo en el sitio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días↗

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