La Biblia

Lucas 1

Gabriel promete a Zacarías que Elisabet dará a luz un hijo, al que llamarán Juan — También anuncia a María que será la madre del Hijo de Dios — María visita a Elisabet y pronuncia un salmo de alabanza — Nace Juan el Bautista — Zacarías profetiza acerca de la misión de Juan.

1Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,

2tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos y fueron ministros de la palabra,

3me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde el principio, escribírtelas en orden, oh excelentísimo Teófilo,

4para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado.

5Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías; y su esposa era de las hijas de Aarón y se llamaba Elisabet.

6Y ambos eran justos delante de Dios y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y estatutos del Señor.

7Pero no tenían hijos, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada.

8Y aconteció que, ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios, según el orden de su grupo,

9conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso al entrar en el templo del Señor.

10Y toda la multitud del pueblo estaba fuera, orando a la hora del incienso.

11Entonces se le apareció un ángel del Señor puesto de pie a la derecha del altar del incienso.

12Y al verle, Zacarías se turbó y cayó temor sobre él.

13Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas, porque tu oración ha sido oída, y tu esposa Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.

14Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento,

15porque será grande delante del Señor. Y no beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre.

16Y a muchos de los hijos de Israel hará volver al Señor su Dios.

17Porque irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto.

18Y Zacarías dijo al ángel: ¿Cómo sabré esto? Porque yo ya soy viejo, y mi esposa es de edad avanzada.

19Y respondiendo el ángel le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte y a darte estas buenas nuevas.

20Y he aquí, quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no has creído mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.

21Y el pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaba de que él se tardara tanto en el templo.

22Y cuando salió, no les podía hablar; y entonces comprendieron que había visto una visión en el templo; y él les hablaba por señas, y permaneció mudo.

23Y aconteció que, cumplidos los días de su servicio, regresó a su casa.

24Y después de aquellos días concibió su esposa Elisabet, y se recluyó en casa durante cinco meses, diciendo:

25Así ha hecho el Señor conmigo en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres.

26Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret,

27a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.

28Y entrando el ángel a donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

29Pero ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras y pensaba qué salutación sería esta.

30Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

31Y he aquí, concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

¿De quién sería madre María?
Lucas 1:30–31 ¿De quién sería madre María?

32Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

33Y reinará en la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habrá fin.

34Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? Porque no conozco varón.

35Y respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios.

36Y he aquí, tu parienta Elisabet también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que era llamada estéril;

37porque ninguna cosa es imposible para Dios.

38Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de ella.

39En aquellos días, levantándose María, fue a la montaña con prisa, a una ciudad de Judá;

40y entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet.

41Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo

42y exclamó a gran voz y dijo: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

43¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?

44Porque he aquí, cuando llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

45Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor.

46Entonces María dijo:Engrandece mi alma al Señor;

47y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador,

48porque ha mirado la humilde condición de su sierva;porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones,

49porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso;y santo es su nombre.

50Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.

51Hizo proezas con su brazo;esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.

52Quitó a los poderosos de los tronosy levantó a los humildes.

53A los hambrientos llenó de bienesy a los ricos los despidió vacíos.

54Socorrió a Israel, su siervo,acordándose de la misericordia,

55de la cual habló a nuestros padres,a Abraham y a su descendencia para siempre.

56Y se quedó María con ella como tres meses; después volvió a su casa.

57Y a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, y dio a luz un hijo.

58Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho para con ella gran misericordia, y se alegraron con ella.

59Y aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño, y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías.

60Y respondiendo su madre, dijo: No, sino Juan será llamado.

61Y le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre.

62Entonces preguntaron por señas a su padre cómo le quería llamar.

63Y él, pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.

64En ese mismo momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló, alabando a Dios.

65Y sobrevino un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas.

66Y todos los que las oían las conservaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.

67Y Zacarías, su padre, fue lleno del Espíritu Santo y profetizó, diciendo:

68Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado yredimido a su pueblo,

69y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo,

70como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio:

71Salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron,

72para hacer misericordia con nuestros padresy acordarse de su santo convenio;

73del juramento que juró a Abraham, nuestro padre,que nos había de conceder,

74que sin temor, librados de nuestros enemigos,le serviríamos

75en santidad y en justicia delante de él todos nuestros días.

76Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado,porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,

77para dar conocimiento de salvación a su pueblo,para remisión de sus pecados,

78por la tierna misericordia de nuestro Dios,con que nos visitó desde lo alto la aurora,

79para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte,para encaminar nuestros pies por camino de paz.

80Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día en que se mostró a Israel.