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Nehemías 1 9 de 11

Nehemías 1

Para acoger este capítulo Una palabra para recibir Nehemías llora, ayuna y ora por los judíos que están en Jerusalén. ⌃

1 Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Y acaeció en el mes de Quisleu, en el año veinte, que estando yo en la ciudadela de Susa,

2 vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos hombres de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén.

3 Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran aflicción y oprobio, y el muro de Jerusalén está derribado y sus puertas quemadas por el fuego.

4 Y sucedió que, cuando oí estas palabras, me senté y lloré, e hice duelo algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.

5 Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, grande y temible, que guardas el convenio y la misericordia a los que te aman y guardan tus mandamientos;

6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti, día y noche, por los hijos de Israel, tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.

7 En extremo nos hemos corrompido ante ti y no hemos guardado los mandamientos, ni los estatutos ni los decretos que mandaste a Moisés, tu siervo.

8 Acuérdate ahora de la palabra que mandaste a Moisés, tu siervo, diciendo: Si vosotros pecáis, yo os dispersaré entre los pueblos;

9 pero si os volvéis a mí y guardáis mis mandamientos y los ponéis por obra, aunque vuestros desterrados estén en el extremo de los cielos, de allí los recogeré y los traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.

10 Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder y con tu mano poderosa.

11 Te ruego, oh Señor, que esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo y a la oración de tus siervos que se deleitan en reverenciar tu nombre; y haz prosperar a tu siervo y dale gracia delante de aquel hombre. Porque yo era copero del rey.

Origen del texto

Las Sagradas Escrituras Leer este capítulo en el sitio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días↗

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