La Biblia
Romanos 3
La ley de Moisés no justifica al hombre — Este es justificado mediante la rectitud, la cual procede de la fe en Cristo por Su sacrificio expiatorio.
1¿Qué ventaja, pues, tiene el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión?
2De mucho, en todo sentido. Principalmente porque les fueron confiadas las palabras de Dios.
6De ninguna manera, porque de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?
10Como está escrito:No hay justo, ni aun uno;
11no hay quien entienda,no hay quien busque a Dios.
12Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
13Sepulcro abierto es su garganta;con su lengua engañan;veneno de áspides hay debajo de sus labios;
14cuya boca está llena de maldición y de amargura;
15sus pies son veloces para derramar sangre;
16destrucción y miseria hay en sus caminos;
17y camino de paz no conocieron.
18No hay temor de Dios delante de sus ojos.
23por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios,
24siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús,
28Así que, concluimos que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley.
31¿Anulamos, entonces, la ley por la fe? De ninguna manera; antes bien, establecemos la ley.