La Biblia
Salmos 16
Salmo mesiánico de David — David se regocija tanto en los santos que están en la tierra como en su propia redención futura del infierno; se regocija también en el hecho de que Dios no permitirá que Su Santo (el Mesías) vea corrupción, así como en la plenitud de gozo que se halla en la presencia de Jehová.
1Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.
2Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor;ningún bien tengo fuera de ti.
3Para los santos que están en la tierray para los íntegros es toda mi complacencia.
5Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa;tú sustentas mi suerte.
7Bendeciré a Jehová que me aconseja;aun en las noches me enseña mi conciencia.
8A Jehová he puesto siempre delante de mí;porque está a mi diestra, no seré conmovido.
9Se alegra, por tanto, mi corazón y se regocijanmis entrañas;también mi carne reposará segura.
10Porque no dejarás mi alma en el Seol,ni permitirás que tu santo vea corrupción.