La Biblia

Salmos 28

David suplica a Jehová que oiga su voz y le conceda sus peticiones — David ruega: Salva a Tu pueblo y bendice a Tu heredad.

1A ti clamaré, oh Jehová,roca mía; no te desentiendas de mí,no sea que, al callar tú delante de mí,llegue yo a ser semejante a los que descienden a la fosa.

2Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti,cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.

3No me arrastres juntamente con los malosy con los que hacen iniquidad,los cuales hablan paz con sus prójimos,pero la maldad está en su corazón.

4Dales conforme a su obray conforme a la maldad de sus hechos;dales conforme a la obra de sus manos;dales lo que merecen.

5Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehováni a la obra de sus manos,él los derribará y no los edificará.

6Bendito sea Jehová,que ha oído la voz de mis ruegos.

7Jehová es mi fortaleza y mi escudo;en él confía mi corazón, y me ayuda,por lo que se regocija mi corazón,y con mi cántico le alabaré.

8Jehová es la fortaleza de su pueblo,y el refugio salvador de su ungido.

9Salva a tu pueblo y bendice a tu heredad;susténtalos y enaltécelos para siempre.