La Biblia
Salmos 42
Las almas de los justos tienen sed de Dios — Los inicuos dicen: ¿Dónde está tu Dios?
1Como el ciervo anhela las corrientes de las aguas,así te anhela, oh Dios, el alma mía.
2Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?
7Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas;todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
10Con quebranto en mis huesos, mis enemigos me afrentan,diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?