La Biblia

Doctrina y Convenios 101

1–8, Los santos son disciplinados y afligidos por motivo de sus transgresiones; 9–15, La indignación del Señor caerá sobre las naciones, pero Su pueblo será recogido y consolado; 16–21, Sion y sus estacas serán establecidas; 22–31, Se expone la naturaleza de la vida durante el Milenio; 32–42, Los santos serán entonces bendecidos y recompensados; 43–62, La parábola del noble y los olivos representa las dificultades y la redención final de Sion; 63–75, Los santos deben continuar congregándose; 76–80, El Señor estableció la Constitución de los Estados Unidos; 81–101, Los santos deben insistir en que se les haga justicia por los daños recibidos, conforme a la parábola de la mujer y el juez injusto.

1De cierto te digo, concerniente a tus hermanos que han sido afligidos, perseguidos y expulsados de la tierra de su herencia,

2yo, el Señor, he permitido que les sobrevenga la tribulación con que han sido afligidos, por motivo de sus transgresiones;

3no obstante, los poseeré y serán míos el día en que yo venga para integrar mis joyas.

4Por tanto, es preciso que sean disciplinados y probados, así como Abraham, a quien se le mandó ofrecer a su único hijo.

5Porque todos los que no quieren soportar la disciplina, antes me niegan, no pueden ser santificados.

6He aquí, te digo que había riñas, y contiendas, y envidias, y disputas, y deseos sensuales y codiciosos entre ellos; y como resultado de estas cosas, profanaron sus heredades.

Los santos sufrieron en…
Doctrina y Convenios 101:1–6 Los santos sufrieron en…

7Fueron lentos en escuchar la voz del Señor su Dios; por consiguiente, el Señor su Dios es lento en escuchar sus oraciones y en contestarlas en el día de sus dificultades.

8En los días de paz estimaron ligeramente mi consejo, mas en el día de sus dificultades por necesidad se allegan a mí.

9De cierto te digo, que no obstante sus pecados, mis entrañas están llenas de compasión por ellos. Yo no los desecharé completamente, y en el día de la ira me acordaré de tener misericordia.

10He jurado, y se ha decretado en un mandamiento anterior que te he dado, que dejaría caer la espada de mi indignación en defensa de mi pueblo; y tal como yo he dicho, así acontecerá.

11Pronto se derramará mi indignación sin medida sobre las naciones; y lo haré cuando la copa de su iniquidad se llene.

12Y en aquel día todo el que se encuentre sobre la atalaya, o en otras palabras, todo mi Israel, será salvo.

13Y los que han estado esparcidos serán congregados.

14Y todos los que se hayan lamentado serán consolados.

15Y todos los que hayan dado su vida por mi nombre serán coronados.

16Consuélense, pues, vuestros corazones en lo concerniente a Sion, porque toda carne está en mis manos; quedaos tranquilos y sabed que yo soy Dios.

17Sion no será quitada de su lugar, a pesar de que sus hijos han sido esparcidos.

18Los que permanezcan y sean de corazón puro volverán a sus heredades, ellos y sus hijos, con cantos de gozo sempiterno, para edificar los lugares asolados de Sion;

19y todas estas cosas para que se cumplan los profetas.

20Y he aquí, no se ha designado otro lugar sino el que he indicado; ni se designará otro lugar, aparte del que he señalado para la obra de recoger a mis santos,

21hasta que llegue el día en que no haya más lugar para ellos; y entonces les señalaré otros lugares que tengo, y se llamarán estacas, para las cortinas o la fuerza de Sion.

22He aquí, es mi voluntad que todos los que invoquen mi nombre, y me adoren de acuerdo con mi evangelio eterno, se congreguen y permanezcan en lugares santos,

23y se preparen para la revelación que ha de venir, cuando el velo que cubre mi templo, en mi tabernáculo, el cual esconde la tierra, será quitado, y toda carne me verá juntamente.

24Y toda cosa corruptible, bien sea del hombre o de las bestias del campo, las aves del cielo o los peces del mar, que more sobre la faz de la tierra, será consumida;

25y también lo que fuere de elemento se derretirá con calor abrasador; y todas las cosas serán hechas nuevas, a fin de que mi conocimiento y gloria moren sobre toda la tierra.

26Y en ese día la enemistad del hombre y la enemistad de las bestias, sí, la enemistad de toda carne, cesará ante mi faz.

27Y en ese día se le concederá a cualquier hombre cuanto pidiere;

28y en ese día Satanás no tendrá poder para tentar a ningún hombre;

29y no habrá pesar, porque no habrá muerte.

30En ese día el niño no morirá sino hasta que sea viejo; y su vida será como la edad de un árbol;

31y cuando muera, no dormirá, es decir, en la tierra, mas será transformado en un abrir y cerrar de ojos; y será arrebatado, y su reposo será glorioso.

32Sí, en verdad te digo que el día en que el Señor venga, él revelará todas las cosas:

33cosas que han pasado y cosas ocultas que ningún hombre conoció; cosas de la tierra, mediante las cuales fue hecha, y su propósito y estado final;

34cosas sumamente preciosas; cosas que están arriba y cosas que están abajo; cosas que están dentro de la tierra y sobre la tierra y en el cielo.

35Y todos los que padezcan persecución por mi nombre, y la soporten con fe, aunque les sea requerido dar su vida por mi causa, aun así participarán de toda esta gloria.

36Por tanto, no temáis ni aun a la muerte; porque en este mundo vuestro gozo no es completo, pero en mí vuestro gozo es cumplido.

37De manera que no os afanéis por el cuerpo, ni por la vida del cuerpo; mas afanaos por el alma y por la vida del alma.

38Y buscad siempre la faz del Señor, para que con paciencia retengáis vuestras almas, y tendréis vida eterna.

39Cuando los hombres son llamados a mi evangelio eterno, y pactan con un convenio sempiterno, se les considera como la sal de la tierra y el sabor de los hombres.

40Son llamados para ser el sabor de los hombres; de modo que, si esa sal de la tierra pierde su sabor, he aquí, a partir de entonces no sirve para nada sino para ser echada fuera y hollada bajo los pies de los hombres.

41He aquí sabiduría en cuanto a muchos de los hijos de Sion, pero no todos; se descubrió que eran transgresores, y por tanto, es preciso que sean disciplinados.

42El que se ensalza será humillado; y el que se humilla será ensalzado.

43Y ahora os manifestaré una parábola para que sepáis mi voluntad en cuanto a la redención de Sion.

44Cierto noble tenía un terreno muy escogido; y dijo a sus siervos: Id a mi viña, sí, a ese terreno tan escogido, y plantad doce olivos;

45y poned centinelas alrededor de ellos, y edificad una torre para que uno vigile el terreno circunvecino y sea el atalaya, a fin de que mis olivos no sean derribados cuando venga el enemigo a despojar y tomar para sí el fruto de mi viña.

46Entonces los siervos del noble fueron e hicieron lo que su señor les mandó. Plantaron los olivos, los cercaron de vallado, pusieron centinelas y comenzaron a construir una torre.

47Y mientras todavía estaban poniendo los cimientos, empezaron a decir entre sí: ¿Y qué necesidad tiene mi señor de esta torre?

48Y consultaron ellos entre sí largo tiempo, diciendo: ¿Qué necesidad tiene mi señor de esta torre, siendo esta una época de paz?

49¿No se pudiera dar este dinero a los cambistas? Pues no hay necesidad de estas cosas.

50Y mientras discordaban entre sí, se volvieron muy perezosos y no hicieron caso de los mandamientos de su señor.

51Y llegó de noche el enemigo, y derribó el cerco; y los siervos del noble se levantaron atemorizados y huyeron; y el enemigo destruyó sus obras y derribó los olivos.

52Ahora, he aquí, el noble, el señor de la viña, visitó a sus siervos, y les dijo: ¡Cómo! ¿Qué ha causado este grave daño?

53¿No os precisaba haber hecho lo que os mandé y —después de haber plantado la viña, construido el vallado alrededor y puesto guardas en los muros— haber edificado también la torre, colocado un atalaya en ella y vigilado mi viña para que el enemigo no os sobreviniese, en vez de quedaros dormidos?

54He aquí, el atalaya de la torre habría visto al enemigo cuando todavía estaba lejos; y entonces habríais podido prepararos y evitar que el enemigo derribara el vallado, y salvar mi viña de la mano del destructor.

55Y el señor de la viña dijo a uno de sus siervos: Ve y junta al resto de mis siervos, y toma toda la fuerza de mi casa, mis guerreros, mis jóvenes y también los de edad madura entre todos mis siervos, los cuales constituyen la fuerza de mi casa, salvo los que he indicado que permanezcan,

56e id luego a la tierra de mi viña y redimid mi viña, porque es mía; la he comprado con dinero.

57Id, pues, inmediatamente a mi tierra; derribad los muros de mis enemigos; echad abajo su torre y esparcid a sus guardias.

58Y si se juntan en contra de vosotros, vengadme de mis enemigos, a fin de que en breve yo venga con el resto de mi casa para poseer la tierra.

59Y dijo el siervo a su señor: ¿Cuándo sucederán estas cosas?

60Y él contestó a su siervo: Cuando sea mi voluntad. Ve presto; haz todas las cosas que te he mandado;

61y esto será mi sello y bendición sobre ti: Mayordomo fiel y sabio en medio de mi casa, gobernante en mi reino.

62Y salió luego su siervo e hizo todo cuanto le mandó su señor; y después de muchos días todo se cumplió.

63Y además, de cierto os digo, os mostraré mi sabiduría en cuanto a todas las iglesias, si es que están dispuestas a dejarse guiar de una manera recta y propia para su salvación,

64a fin de que la obra de congregar a mis santos continúe, para que los establezca en mi nombre en lugares santos; porque ha llegado la hora de la cosecha, y es menester que se cumpla mi palabra.

65Por tanto, he de juntar a los de mi pueblo, de acuerdo con la parábola del trigo y la cizaña, a fin de que se guarde el trigo en los graneros para poseer la vida eterna, y ellos sean coronados de gloria celestial, cuando yo venga en el reino de mi Padre para recompensar a cada hombre conforme a sus obras;

66en tanto que la cizaña será atada en manojos, y sus fajas serán fuertes, para ser quemada con fuego inextinguible.

67Así que, un mandamiento les doy a todas las iglesias, que continúen congregándose en los sitios que he nombrado.

68No obstante, como os he dicho en un mandamiento anterior, no se lleve a cabo vuestro recogimiento con prisa ni huyendo; antes sean preparadas todas las cosas delante de vosotros.

69Y para que todo quede preparado delante de vosotros, observad el mandamiento que os he dado concerniente a estas cosas,

70el cual dice o enseña que se compren con dinero cuantos terrenos se puedan obtener por dinero, en las regiones que colindan con la tierra que he designado como la tierra de Sion, para el comienzo del recogimiento de mis santos;

71todos los terrenos que puedan comprarse en el condado de Jackson y en los condados circunvecinos, y dejad el resto en mi mano.

72Ahora, de cierto os digo, junten todas las iglesias su dinero; háganse estas cosas en su tiempo, mas no con prisa, y procurad tener preparadas todas las cosas delante de vosotros.

73Desígnense hombres honrados, hombres sabios, y enviadlos a comprar estos terrenos.

74Y si las iglesias del este, al ser edificadas, escuchan este consejo, podrán comprar terrenos y congregarse en ellos; y de esta manera podrán establecer Sion.

75Ahora mismo ya hay almacenado lo suficiente, sí, en abundancia, para redimir a Sion y poblar sus yermos, para nunca más ser derribada, si las iglesias que llevan mi nombre estuvieran dispuestas a oír mi voz.

76Y además, os digo que es mi voluntad que aquellos que han sido dispersados por sus enemigos sigan insistiendo para obtener indemnización y redención, por medio de los que os gobiernan y tienen potestad sobre vosotros,

77de acuerdo con las leyes y la constitución del pueblo que yo he permitido que se establecieran, y que deben preservarse para los derechos y la protección de toda carne, conforme a principios justos y santos;

78para que todo hombre obre en doctrina y principio pertenecientes a lo futuro, de acuerdo con el albedrío moral que yo le he dado, para que todo hombre responda por sus propios pecados en el día del juicio.

79Por tanto, no es justo que un hombre sea esclavo de otro.

80Y para este fin he establecido la Constitución de este país, por mano de hombres sabios que levanté para este propósito mismo, y redimí la tierra por el derramamiento de sangre.

81Ahora, ¿a qué compararé a los hijos de Sion? Los compararé a la parábola de la mujer y el juez injusto, porque los hombres deben orar siempre y no desmayar, la cual dice:

82Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre.

83Había también en aquella ciudad una viuda, y vino a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

84Y no lo quiso hacer por algún tiempo; pero después dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios ni respeto a hombre; sin embargo, porque esta viuda me molesta, le haré justicia, no sea que viniendo continuamente me fastidie.

85Así compararé a los hijos de Sion.

86Insistan a los pies del juez;

87y si este no les hace caso, insistan a los pies del gobernador;

88y si el gobernador no les hace caso, insistan a los pies del presidente;

89y si el presidente no les hace caso, entonces el Señor se levantará y saldrá de su morada oculta, y en su furor afligirá a la nación;

90y en su ardiente indignación y furiosa ira talará, en su tiempo, a los inicuos, infieles e injustos mayordomos, y les señalará su porción entre los hipócritas y los incrédulos;

91sí, en las tinieblas de afuera, donde es el lloro, el llanto y el crujir de dientes.

92Orad, pues, para que lleguen hasta sus oídos vuestras lamentaciones, a fin de que yo tenga misericordia de ellos para que no les sobrevengan estas cosas.

93Lo que os he dicho tiene que verificarse, para que todos los hombres queden sin excusa;

94para que los hombres sabios y los gobernantes oigan y sepan aquello que jamás han considerado;

95para que yo proceda a llevar a efecto mi acto, mi acto extraño, y a realizar mi obra, mi obra extraña, a fin de que los hombres disciernan a los justos de los malos, dice vuestro Dios.

96Y además os digo, es contrario a mi mandamiento y voluntad que mi siervo Sidney Gilbert venda a mis enemigos mi almacén que he designado para mi pueblo.

97No sea profanado por mis enemigos lo que yo he designado, por consentimiento de aquellos que llevan mi nombre;

98porque es un pecado muy penoso y grave contra mí y contra mi pueblo, a causa de las cosas que he decretado y que en breve sobrevendrán a las naciones.

99Es mi voluntad, pues, que mi pueblo reclame y retenga sus derechos en lo que les he señalado, aunque no se les permita morar allí.

100No obstante, no digo que no morarán allí; porque si producen frutos y obras dignos para mi reino, morarán allí.

101Construirán, y otro no lo heredará; plantarán viñas, y comerán de su fruto. Así sea. Amén.