La Biblia

Doctrina y Convenios 46

1–2, Los élderes han de dirigir las reuniones conforme los guíe el Santo Espíritu; 3–6, Los que buscan la verdad no deben ser excluidos de los servicios sacramentales; 7–12, Pedid a Dios y buscad los dones del Espíritu; 13–26, Se enumeran algunos de estos dones; 27–33, Se da poder a los oficiales que dirigen la Iglesia para discernir los dones del Espíritu.

1Escuchad, oh pueblo de mi iglesia, porque en verdad os digo que estas cosas os fueron declaradas para vuestro provecho e instrucción.

2Pero a pesar de las cosas que están escritas, siempre se ha concedido a los élderes de mi iglesia desde el principio, y siempre será así, dirigir todas las reuniones conforme los oriente y los guíe el Santo Espíritu.

3Sin embargo, se os manda nunca desechar a nadie de vuestros servicios públicos, los que se verifican ante el mundo.

4También se os manda no desechar de vuestras reuniones sacramentales a ninguno que pertenezca a la iglesia; sin embargo, si alguien ha transgredido, no le permitáis participar sino hasta que se haya reconciliado.

5Y además, os digo que no desecharéis de vuestros servicios sacramentales a nadie que sinceramente esté buscando el reino; esto lo digo con respecto a los que no pertenecen a la iglesia.

6Y además os digo, concerniente a vuestras reuniones de confirmación, que si hubiere algunos que no fueren de la iglesia, que sinceramente estén buscando el reino, no los desecharéis.

7Mas en todo se os manda pedir a Dios, el cual da liberalmente; y lo que el Espíritu os testifique, eso quisiera yo que hicieseis con toda santidad de corazón, andando rectamente ante mí, considerando el fin de vuestra salvación, haciendo todas las cosas con oración y acción de gracias, para que no seáis seducidos por espíritus malos, ni por doctrinas de demonios, ni por los mandamientos de los hombres; porque unos son de los hombres y otros de los demonios.

8Por tanto, cuidaos a fin de que no os engañen; y para que no seáis engañados, buscad diligentemente los mejores dones, recordando siempre para qué son dados;

9porque de cierto os digo, que se dan para el beneficio de los que me aman y guardan todos mis mandamientos, y de los que procuran hacerlo; para que se beneficien todos los que me buscan o me piden, y que no piden señales para satisfacer sus concupiscencias.

10Y además, de cierto os digo, quisiera que siempre recordaseis y retuvieseis en vuestras mentes cuáles son esos dones que se dan a la iglesia.

11Porque no a todos se da cada uno de los dones; pues hay muchos dones, y a todo hombre le es dado un don por el Espíritu de Dios.

12A algunos les es dado uno y a otros otro, para que así todos se beneficien.

13A algunos el Espíritu Santo da a saber que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que fue crucificado por los pecados del mundo;

14a otros les es dado creer en las palabras de aquellos, para que también tengan vida eterna, si continúan fieles.

15Y además, el Espíritu Santo hace saber a algunos las diferencias de administración, conforme a lo que fuere agradable al mismo Señor, según su voluntad, acomodando sus misericordias a las condiciones de los hijos de los hombres.

16Y además, a algunos les es dado por el Espíritu Santo discernir las diversidades de operaciones, si es que son de Dios, para que las manifestaciones del Espíritu sean dadas a todo hombre para su provecho.

17Y además, de cierto os digo, que a algunos les es dada, por el Espíritu de Dios, la palabra de sabiduría;

18a otros, la palabra de conocimiento, para que se instruya a todos a ser sabios y a tener conocimiento.

19Y además, a unos les es dado tener fe para ser sanados;

20y a otros, fe para sanar.

21Y además, a algunos les es dado obrar milagros;

22y a otros, profetizar;

23y a otros, discernir espíritus.

24Y además, a algunos les es dado hablar en lenguas;

25y a otros, la interpretación de lenguas;

26y todos estos dones vienen de Dios, para el beneficio de los hijos de Dios.

27Y al obispo de la iglesia, y a cuantos Dios nombrare y ordenare para velar por la iglesia y ser sus élderes, les será concedido discernir todos esos dones, no sea que haya entre vosotros alguno que profesare tenerlos y, sin embargo, no sea de Dios.

28Y acontecerá que el que pidiere en el Espíritu, recibirá en el Espíritu;

29para que a algunos les sea concedido tener todos estos dones, para que haya una cabeza, a fin de que todo miembro se beneficie con ello.

30El que pide en el Espíritu, pide según la voluntad de Dios; por tanto, es hecho conforme a lo que pide.

31Y además, os digo que todas las cosas deben hacerse en el nombre de Cristo, cualquier cosa que hagáis en el Espíritu;

32y habéis de dar gracias a Dios en el Espíritu por cualquier bendición con que seáis bendecidos.

33Y debéis practicar la virtud y la santidad delante de mí constantemente. Así sea. Amén.