La Biblia

Doctrina y Convenios 49

1–7, El día y la hora de la venida de Cristo permanecerán incógnitos hasta que Él venga; 8–14, Los hombres deben arrepentirse, creer en el Evangelio y obedecer las ordenanzas para obtener la salvación; 15–16, El matrimonio es decretado por Dios; 17–21, Se aprueba el comer carne; 22–28, Sion prosperará y los lamanitas florecerán como la rosa antes de la Segunda Venida.

1Escuchad mi palabra, mis siervos Sidney, Parley y Leman; porque he aquí, de cierto os digo, que os doy el mandamiento de ir a predicar a los tembladores mi evangelio que habéis recibido, tal cual lo habéis recibido.

2He aquí, os digo que ellos desean conocer la verdad en parte, pero no toda, porque no son rectos delante de mí y es necesario que se arrepientan.

3Por lo cual os mando, mis siervos Sidney y Parley, que les prediquéis el evangelio.

4Y mi siervo Leman será ordenado a esta obra para que razone con ellos, no conforme a lo que ha recibido de ellos, sino de acuerdo con lo que vosotros, mis siervos, le enseñaréis; y si así lo hace, lo bendeciré; de otro modo no prosperará.

5Así dice el Señor; pues yo soy Dios, y he mandado a mi Unigénito Hijo al mundo para la redención del mundo, y he decretado que el que lo reciba será salvo, y el que no lo reciba será condenado;

6e hicieron con el Hijo del Hombre como quisieron; y él ha tomado su poder a la diestra de su gloria, y ahora reina en los cielos, y reinará hasta que descienda a la tierra para subyugar a todos sus enemigos debajo de sus pies, y la hora ya está próxima;

7yo, Dios el Señor, lo he hablado; mas la hora y el día ningún hombre sabe, ni los ángeles del cielo, ni lo sabrán hasta que él venga.

8Por tanto, es mi voluntad que todo hombre se arrepienta; porque todos están bajo pecado, salvo los que he apartado para mí, hombres santos de los cuales no sabéis.

9Os digo, pues, que os he mandado mi convenio sempiterno, el mismo que existió desde el principio.

10Y lo que he prometido, lo he cumplido, y las naciones de la tierra se inclinarán a él; y si no lo hacen de sí mismas, serán derribadas, porque lo que ahora de sí mismo se ensalza será despojado de poder.

11Por tanto, os doy el mandamiento de ir entre los de este pueblo y decirles, como mi apóstol de la antigüedad, cuyo nombre era Pedro:

12Creed en el nombre del Señor Jesús, que estuvo en la tierra, y que ha de venir, el principio y el fin;

13arrepentíos y sed bautizados en el nombre de Jesucristo, según el santo mandamiento, para la remisión de pecados;

14y el que hiciere esto recibirá el don del Espíritu Santo, por la imposición de las manos de los élderes de la iglesia.

15Y además, de cierto os digo, que quien prohíbe casarse no es ordenado por Dios, porque el matrimonio lo decretó Dios para el hombre.

16Por tanto, es lícito que tenga una esposa, y los dos serán una sola carne, y todo esto para que la tierra cumpla el objeto de su creación;

17y para que sea llena con la medida del hombre, conforme a la creación de este antes que el mundo fuera hecho.

18Y quien manda abstenerse de la carne, para que el hombre no la coma, no es ordenado por Dios;

19porque he aquí, las bestias del campo, las aves del cielo y lo que viene de la tierra se han ordenado para el uso del hombre como alimento y vestido, y para que tenga en abundancia.

20Pero no se ha dispuesto que un hombre posea más que otro; por consiguiente, el mundo yace en el pecado.

21¡Y ay de aquel que vierte sangre, o desperdicia carne, no teniendo necesidad!

22Y además, de cierto os digo, que el Hijo del Hombre no viene en forma de mujer, ni de hombre que viaja por la tierra.

23Por tanto, no seáis engañados, sino continuad con firmeza, esperando que los cielos se estremezcan y la tierra tiemble y se tambalee como un borracho, y que los valles sean levantados, y las montañas rebajadas, y que sean allanados los lugares escabrosos; y todo esto cuando el ángel toque su trompeta.

24Pero antes que venga el gran día del Señor, Jacob prosperará en el desierto, y los lamanitas florecerán como la rosa.

25Sion florecerá en los collados y se regocijará en las montañas, y será congregada en el lugar que he señalado.

26He aquí, os digo, id como os he mandado; arrepentíos de todos vuestros pecados; pedid y recibiréis; llamad y se os abrirá.

27He aquí, iré delante de vosotros y seré vuestra retaguardia; y estaré en medio de vosotros y no seréis confundidos.

28He aquí, soy Jesucristo, y vengo pronto. Así sea. Amén.