La Biblia

Doctrina y Convenios 6

1–6, Los obreros del campo del Señor logran la salvación; 7–13, No hay don mayor que el de la salvación; 14–27, El testimonio de la verdad se recibe por el poder del Espíritu; 28–37, Mirad hacia Cristo y haced el bien continuamente.

1Una obra grande y maravillosa está a punto de aparecer entre los hijos de los hombres.

2He aquí, yo soy Dios; escuchad mi palabra que es viva y poderosa, más cortante que una espada de dos filos, que penetra hasta partir las coyunturas y los tuétanos; por consiguiente, prestad atención a mis palabras.

3He aquí, el campo blanco está ya para la siega; por tanto, quien deseare cosechar, meta su hoz con su fuerza y siegue mientras dure el día, a fin de que atesore para su alma la salvación sempiterna en el reino de Dios.

4Sí, quien meta su hoz y coseche es llamado por Dios.

5Por consiguiente, si me pedís, recibiréis; si llamáis, se os abrirá.

6Ahora, ya que habéis pedido, he aquí, os digo: Guardad mis mandamientos y procurad sacar a luz y establecer la causa de Sion;

7no busquéis riquezas sino sabiduría; y he aquí, los misterios de Dios os serán revelados, y entonces seréis ricos. He aquí, rico es el que tiene la vida eterna.

8De cierto, de cierto os digo, que se os concederá según lo que de mí deseareis; y si queréis, seréis el medio para hacer mucho bien en esta generación.

9No prediquéis sino el arrepentimiento a esta generación; guardad mis mandamientos, y ayudad a que salga a luz mi obra, según mis mandamientos, y seréis bendecidos.

10He aquí, tienes un don, y bendito eres a causa de tu don. Recuerda que es sagrado y viene de arriba;

11y si preguntas, conocerás misterios grandes y maravillosos; por tanto, ejercerás tu don para descubrir misterios, a fin de traer a muchos al conocimiento de la verdad, sí, de convencerlos del error de sus caminos.

12No des a conocer tu don a nadie, sino a los que son de tu fe. No trates con liviandad las cosas sagradas.

13Si haces lo bueno, sí, y te conservas fiel hasta el fin, serás salvo en el reino de Dios, que es el máximo de todos los dones de Dios; porque no hay don más grande que el de la salvación.

14De cierto, de cierto te digo, bendito eres por lo que has hecho; porque me has consultado, y he aquí, cuantas veces lo has hecho, has recibido instrucción de mi Espíritu. De lo contrario, no habrías llegado al lugar donde ahora estás.

15He aquí, tú sabes que me has preguntado y yo te iluminé la mente; y ahora te digo estas cosas para que sepas que te ha iluminado el Espíritu de verdad;

16sí, te las digo para que sepas que no hay quien conozca tus pensamientos y las intenciones de tu corazón sino Dios.

17Te digo estas cosas para que te sean por testimonio de que las palabras o la obra que tú has estado escribiendo son verdaderas.

18Por tanto, sé diligente; apoya fielmente a mi siervo José en cualquier circunstancia difícil en que se encontrare por causa de la palabra.

19Amonéstalo en sus faltas y también recibe amonestación de él. Sé paciente; sé sensato; sé moderado; ten paciencia, fe, esperanza y caridad.

20He aquí, tú eres Oliver, y te he hablado a causa de tus deseos; por tanto, atesora estas palabras en tu corazón. Sé fiel y diligente en guardar los mandamientos de Dios, y te estrecharé entre los brazos de mi amor.

21He aquí, soy Jesucristo, el Hijo de Dios. Soy el mismo que vine a los míos, y los míos no me recibieron. Soy la luz que brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprenden.

22De cierto, de cierto te digo: Si deseas más testimonio, piensa en la noche en que me imploraste en tu corazón, a fin de saber tocante a la verdad de estas cosas.

23¿No hablé paz a tu mente en cuanto al asunto? ¿Qué mayor testimonio puedes tener que de Dios?

24Y ahora bien, he aquí, ahora has recibido un testimonio; porque si te he declarado cosas que ningún hombre conoce, ¿no has recibido un testimonio?

25Y he aquí, si lo deseas de mí, te concederé un don para traducir, igual que mi siervo José.

26De cierto, de cierto te digo, hay anales que contienen mucho de mi evangelio, los cuales se han retenido por causa de la iniquidad del pueblo;

27y ahora te mando, si tienes deseos buenos —deseos de allegar tesoros para ti en los cielos— que ayudes con tu don a sacar a luz aquellas partes de mis Escrituras que se han ocultado por causa de la iniquidad.

28Y ahora bien, he aquí, ahora os doy, a ti y también a mi siervo José, las llaves de este don que hará salir a luz este ministerio; y por boca de dos o tres testigos se establecerá toda palabra.

29De cierto, de cierto os digo, que si rechazan mis palabras y esta parte de mi evangelio y ministerio, benditos sois, porque no os pueden hacer más de lo que me hicieron a mí.

30Y aun cuando hicieren con vosotros lo que hicieron conmigo, benditos sois, porque moraréis conmigo en gloria.

31Mas si no rechazan mis palabras que se establecerán por el testimonio que será dado, benditos son, y entonces vosotros tendréis gozo en el fruto de vuestras labores.

32De cierto, de cierto os digo, como dije a mis discípulos: Donde estén dos o tres congregados en mi nombre, respecto de una cosa, he aquí, allí estaré yo en medio de ellos, así como estoy yo en medio de vosotros.

33No tengáis miedo, hijos míos, de hacer lo bueno, porque lo que sembréis, eso mismo cosecharéis. Por tanto, si sembráis lo bueno, también cosecharéis lo bueno para vuestra recompensa.

34Así que, no temáis, rebañito; haced lo bueno; aunque se combinen en contra de vosotros la tierra y el infierno, pues si estáis edificados sobre mi roca, no pueden prevalecer.

35He aquí, no os condeno; id y no pequéis más; cumplid con solemnidad la obra que os he mandado.

36Mirad hacia mí en todo pensamiento; no dudéis; no temáis.

37Mirad las heridas que traspasaron mi costado, y también las marcas de los clavos en mis manos y pies; sed fieles; guardad mis mandamientos y heredaréis el reino de los cielos. Amén.