1
He aquí, así dice el Señor a los élderes de su iglesia que han de volver con presteza a la tierra de donde vinieron: He aquí, me complace que hayáis venido acá;
2
mas con algunos no estoy muy complacido, porque no quieren abrir su boca, sino que esconden el talento que les he dado, a causa del temor de los hombres. ¡Ay de estos!, porque mi enojo está encendido en contra de ellos.
3
Y acontecerá que si no me son más fieles, les será quitado aun lo que tienen.
4
Porque yo, el Señor, reino en los cielos y entre las huestes de la tierra; y en el día en que yo integre mis joyas, todos los hombres sabrán qué es lo que declara el poder de Dios.
5
Mas de cierto, os hablaré concerniente a vuestro viaje a la tierra de donde vinisteis. Hágase o cómprese un barco, según os parezca bien, a mí me es igual, y emprended vuestro viaje con presteza al lugar llamado Saint Louis.
6
Y de allí viajen mis siervos Sidney Rigdon, José Smith, hijo, y Oliver Cowdery hasta Cincinnati;
7
y alcen la voz en este lugar y declaren mi palabra a viva voz, sin ira ni duda, alzando manos santas sobre ellos. Porque puedo haceros santos, y os son perdonados vuestros pecados.
8
Y salgan de Saint Louis los demás, de dos en dos, y prediquen la palabra, no con prisa, entre las congregaciones de los impíos, hasta que vuelvan a las iglesias de donde vinieron.
9
Y todo esto por el bien de las iglesias; para este objeto los he mandado.
10
Y del dinero que yo le he dado, imparta mi siervo Edward Partridge una porción a mis élderes a quienes se ha mandado regresar;
11
y el que pueda, repóngalo por medio del agente; y al que no pueda, no se le exigirá.
12
Y ahora, hablo del resto que ha de venir a esta tierra.
13
He aquí, se les ha enviado a predicar mi evangelio entre las congregaciones de los inicuos; por tanto, les doy este mandamiento: No desperdiciarás tu tiempo, ni esconderás tu talento en la tierra para que no sea conocido.
14
Y después que hayas subido a la tierra de Sion, y hayas proclamado mi palabra, volverás pronto, proclamando mi palabra entre las congregaciones de los impíos, no con prisa, ni con ira ni contención.
15
Y sacudirás el polvo de tus pies contra aquellos que no te reciban, no en su presencia, no sea que los provoques, sino en secreto; y lava tus pies como testimonio en contra de ellos en el día del juicio.
16
He aquí, esto os es suficiente, y es la voluntad del que os ha enviado.
17
Y por boca de mi siervo José Smith, hijo, será manifestado lo concerniente a Sidney Rigdon y a Oliver Cowdery. El resto, más tarde. Así sea. Amén.