La Biblia

Doctrina y Convenios 62

1–3, Los testimonios quedan escritos en los cielos; 4–9, Los élderes deben viajar y predicar según su juicio y conforme los dirija el Espíritu.

1He aquí, escuchad, oh élderes de mi iglesia, dice el Señor, vuestro Dios, sí, Jesucristo, vuestro intercesor, que conoce las flaquezas del hombre y sabe cómo socorrer a los que son tentados.

2Y de cierto, mis ojos están sobre los que todavía no han subido a la tierra de Sion; por tanto, vuestra misión no se ha cumplido aún.

3Sin embargo, benditos sois, porque el testimonio que habéis dado se ha escrito en el cielo para que lo vean los ángeles; y ellos se regocijan a causa de vosotros, y vuestros pecados os son perdonados.

4Y ahora, continuad vuestro viaje. Congregaos en la tierra de Sion; y efectuad una reunión y regocijaos juntos, y ofreced un sacramento al Altísimo.

5Y entonces podréis volver para testificar, sí, ya sea juntos, o de dos en dos, como os parezca bien, a mí me es igual; solamente sed fieles y declarad las buenas nuevas a los habitantes de la tierra, o entre las congregaciones de los inicuos.

6He aquí, yo, el Señor, os he congregado para que se cumpla la promesa de que los fieles de entre vosotros serían preservados y se regocijarían juntos en la tierra de Misuri. Yo, el Señor, prometo a los fieles y no puedo mentir.

7Yo, el Señor, estoy dispuesto, y si alguno de vosotros desea ir a caballo, o en mula, o por carro, recibirá esta bendición, si la recibe de mano del Señor con un corazón agradecido en todas las cosas.

8Queda en vosotros hacer estas cosas según vuestro juicio y las indicaciones del Espíritu.

9He aquí, el reino es vuestro; y estoy siempre con los fieles. Así sea. Amén.