La Biblia

Doctrina y Convenios 64

1–11, Se manda a los santos que se perdonen unos a otros, no sea que permanezca en ellos el mayor pecado; 12–22, Los que no se arrepientan han de comparecer ante la Iglesia; 23–25, El que es diezmado no será quemado a la venida del Señor; 26–32, Se amonesta a los santos a evitar las deudas; 33–36, Los rebeldes serán desterrados de Sion; 37–40, La Iglesia juzgará a las naciones; 41–43, Sion florecerá.

1He aquí, así os dice el Señor vuestro Dios: Oh élderes de mi iglesia, escuchad y oíd, y recibid mi voluntad concerniente a vosotros.

2Pues de cierto os digo, es mi voluntad que venzáis al mundo; por tanto, tendré compasión de vosotros.

3Hay entre vosotros quienes han pecado; pero de cierto os digo, solamente por esta vez, para mi propia gloria y para la salvación de las almas, que os he perdonado vuestros pecados.

4Seré misericordioso para con vosotros, porque os he dado el reino.

5Y las llaves de los misterios del reino no le serán quitadas a mi siervo José Smith, hijo, por los medios que he señalado, mientras viva, si obedece mis ordenanzas.

6Hay quienes han buscado motivo contra él sin causa;

7no obstante, él ha pecado; mas de cierto os digo, que yo, el Señor, perdono los pecados de aquellos que los confiesan ante mí y piden perdón, si no han pecado de muerte.

8En la antigüedad mis discípulos buscaron motivo el uno contra el otro, y no se perdonaron unos a otros en su corazón; y por esta maldad fueron afligidos y disciplinados con severidad.

9Por tanto, os digo que debéis perdonaros los unos a los otros; pues el que no perdona las ofensas de su hermano, queda condenado ante el Señor, porque en él permanece el mayor pecado.

10Yo, el Señor, perdonaré a quien sea mi voluntad perdonar, mas a vosotros os es requerido perdonar a todos los hombres.

11Y debéis decir en vuestros corazones: Juzgue Dios entre tú y yo, y te premie de acuerdo con tus hechos.

12Y traeréis ante la iglesia al que no se arrepienta de sus pecados, ni los confiese, y haréis con él según lo que las Escrituras os dicen, ya sea por mandamiento o por revelación.

13Y haréis esto para que Dios sea glorificado; no porque no perdonáis, no teniendo compasión, sino para que seáis justificados a los ojos de la ley, para que no ofendáis al que es vuestro legislador.

14En verdad, os digo que por esta causa haréis estas cosas.

15He aquí, yo, el Señor, me enojé con el que fue mi siervo, Ezra Booth, así como con mi siervo Isaac Morley, porque no guardaron la ley, ni tampoco el mandamiento;

16buscaron lo malo en su corazón, y yo, el Señor, retuve mi Espíritu. Condenaron por malo aquello en que no había mal; no obstante, he perdonado a mi siervo Isaac Morley.

17Y he aquí, también mi siervo Edward Partridge ha pecado, y Satanás procura destruir su alma; mas cuando se les haga saber estas cosas, y se arrepientan de lo malo, serán perdonados.

18Y ahora, de cierto os digo, me conviene que dentro de unas semanas, mi siervo Sidney Gilbert vuelva a su negocio y a su agencia en la tierra de Sion;

19y que se dé a conocer a mis discípulos lo que él ha visto y oído, para que no perezcan. Y por esta causa he dicho estas cosas.

20Y además, os digo que para que mi siervo Isaac Morley no sea tentado más de lo que pueda resistir, y aconseje erróneamente para vuestro perjuicio, yo mandé vender su granja.

21No quiero que mi siervo Frederick G. Williams venda su granja, porque yo, el Señor, deseo retener una firme posesión en la tierra de Kirtland por el período de cinco años, durante el cual no destruiré a los inicuos, para que así pueda salvar a algunos.

22Y después de ese día, yo, el Señor, no tendré por culpable a nadie que suba con un corazón sincero a la tierra de Sion; porque yo, el Señor, requiero el corazón de los hijos de los hombres.

23He aquí, el tiempo presente es llamado hoy hasta la venida del Hijo del Hombre; y en verdad, es un día de sacrificio y de requerir el diezmo de mi pueblo, porque el que es diezmado no será quemado en su venida.

24Porque después del día de hoy viene la quema —esto es, hablando según la manera del Señor— porque de cierto os digo, mañana todos los soberbios y los que hacen maldad serán como rastrojo; y yo los quemaré, porque soy el Señor de los Ejércitos; y no perdonaré a ninguno que se quede en Babilonia.

25Por tanto, si me creéis, trabajaréis mientras dure lo que es llamado hoy.

26No conviene que mis siervos, Newel K. Whitney y Sidney Gilbert, vendan su tienda y bienes que tienen aquí; porque no es prudente, sino hasta que suba a la tierra de Sion el resto de los miembros de la iglesia que quedan en este lugar.

27He aquí, en mis leyes está dicho, o sea, prohibido, contraer deudas con vuestros enemigos;

28mas he aquí, en ningún tiempo se ha dicho que el Señor no ha de tomar cuando él quiera, y pagar como bien le parezca.

29De modo que, siendo vosotros agentes, estáis en la obra del Señor; y lo que hagáis conforme a su voluntad es asunto del Señor.

30Y él os ha puesto para abastecer a sus santos en estos últimos días, a fin de que obtengan una heredad en la tierra de Sion.

31Y he aquí, que yo, el Señor —y mis palabras son ciertas y no fallarán— os declaro que la obtendrán.

32Mas todas las cosas tienen que acontecer en su hora.

33Por tanto, no os canséis de hacer lo bueno, porque estáis poniendo los cimientos de una gran obra. Y de las cosas pequeñas proceden las grandes.

34He aquí, el Señor requiere el corazón y una mente bien dispuesta; y los de buena voluntad y los obedientes comerán de la abundancia de la tierra de Sion en estos postreros días.

35Y los rebeldes serán desterrados de la tierra de Sion, y serán expulsados y no heredarán la tierra.

36Porque, de cierto os digo, los rebeldes no son de la sangre de Efraín; por consiguiente, serán desarraigados.

37He aquí, en estos postreros días, yo, el Señor, he hecho a mi iglesia semejante a un juez que se sienta en un monte, o sea, en un lugar alto, para juzgar a las naciones.

38Pues sucederá que los habitantes de Sion juzgarán todas las cosas pertenecientes a Sion.

39Y probarán a los mentirosos y a los hipócritas, y los que no fueren apóstoles y profetas serán descubiertos.

40Y aun el obispo, que es juez, y sus consejeros serán condenados, si no son fieles en sus mayordomías; y otros serán instalados en su lugar.

41Porque, he aquí, os digo que Sion florecerá, y la gloria del Señor descansará sobre ella;

42y será por estandarte al pueblo, y vendrán a ella de toda nación debajo de los cielos.

43Y llegará el día en que las naciones de la tierra temblarán a causa de ella, y temerán por motivo de sus poderosos. El Señor lo ha proferido. Amén.