1
De cierto, así dice el Señor, además de las leyes de la iglesia referentes a las mujeres y a los niños, aquellos que pertenecen a la iglesia, que han perdido a sus esposos o padres:
2
Las mujeres tienen el derecho de recibir sostén de sus maridos hasta que estos mueran; y si ellas no han transgredido, tendrán confraternidad en la iglesia.
3
Y si no son fieles, no tendrán confraternidad en la iglesia; no obstante, podrán permanecer en sus heredades según las leyes del país.
4
Todos los niños tienen el derecho de recibir el sostén de sus padres hasta que sean mayores de edad.
5
Y después de eso, pueden recurrir a la iglesia, o en otras palabras, al almacén del Señor, si sus padres no tienen los medios para darles heredades.
6
Y se mantendrá el almacén por medio de las consagraciones de la iglesia; y se proveerá lo necesario a las viudas y a los huérfanos, como también a los pobres. Amén.