La Biblia

Doctrina y Convenios 90

1–5, Las llaves del reino se han entregado a José Smith y, por medio de él, a la Iglesia; 6–7, Sidney Rigdon y Frederick G. Williams han de servir en la Primera Presidencia; 8–11, El Evangelio debe predicarse a las naciones de Israel, a los gentiles y a los judíos, y todo hombre lo escuchará en su propia lengua; 12–18, José Smith y sus consejeros deben poner en orden los asuntos de la Iglesia; 19–37, El Señor exhorta a varias personas a andar rectamente y a servir en Su reino.

1Así dice el Señor: De cierto, de cierto te digo, hijo mío, te son perdonados tus pecados, según tu petición, porque tus oraciones y las oraciones de tus hermanos han llegado a mis oídos.

2Por tanto, bendito eres de aquí en adelante, tú que posees las llaves del reino que te fueron dadas, reino que está surgiendo por última vez.

3De cierto te digo, las llaves de este reino nunca te serán quitadas mientras estés en el mundo, ni tampoco en el venidero;

4no obstante, por tu conducto se darán los oráculos a otro, sí, a la iglesia.

5Y quienes reciban los oráculos de Dios, tengan cuidado de cómo los estiman, no sea que los menosprecien, y con ello incurran en la condenación, y tropiecen y caigan cuando desciendan las tempestades y soplen los vientos y vengan las lluvias, y den con ímpetu contra su casa.

6Y además, de cierto digo a tus hermanos, Sidney Rigdon y Frederick G. Williams, que también sus pecados les son perdonados, y se les considera igual que a ti en la posesión de las llaves de este último reino;

7y también, mediante tu administración, las llaves de la escuela de los profetas que he mandado organizar;

8para que con esto se perfeccionen en su ministerio para la salvación de Sion, y de las naciones de Israel y cuantos de los gentiles creyeren;

9para que por tu administración reciban ellos la palabra, y por medio de su administración salga la palabra hasta los cabos de la tierra, primero a los gentiles y entonces, he aquí, volverán a los judíos.

10Y entonces vendrá el día en que el brazo del Señor se manifestará con poder para convencer a las naciones, las naciones paganas, la casa de José, del evangelio de su salvación.

11Porque acontecerá que en aquel día todo hombre oirá la plenitud del evangelio en su propia lengua y en su propio idioma, por conducto de los que son ordenados a este poder, mediante la administración del Consolador, derramado sobre ellos para revelar a Jesucristo.

12Y ahora, de cierto os digo, os doy el mandamiento de continuar en el ministerio y en la presidencia.

13Y cuando hayáis terminado la traducción de los profetas, habéis de presidir los asuntos de la iglesia y de la escuela de allí en adelante;

14y de cuando en cuando, según lo manifieste el Consolador, recibir revelaciones para aclarar los misterios del reino;

15y poner en orden las iglesias, y estudiar y aprender, y familiarizaros con todos los libros buenos y con los idiomas, lenguas y pueblos.

16Y este será vuestro cargo y misión toda vuestra vida: Presidir los consejos y poner en orden todos los asuntos de esta iglesia y reino.

17No os avergoncéis, ni os sintáis confundidos; mas sed amonestados en toda vuestra altivez y orgullo, porque esto tiende un lazo a vuestras almas.

18Poned vuestras casas en orden; apartad lejos de vosotros la pereza y la inmundicia.

19Ahora, de cierto te digo, prepárese una casa, lo más pronto que sea posible, para la familia de tu consejero y escribiente, a saber, Frederick G. Williams.

20Y continúe con su familia mi anciano siervo, Joseph Smith, padre, en la casa donde ahora reside; y no sea vendida hasta que la boca del Señor lo diga.

21Y permanezca mi consejero, a saber, Sidney Rigdon, donde ahora reside hasta que la boca del Señor lo diga.

22Y procure con diligencia el obispo conseguir un agente; y sea un hombre que tenga ahorradas riquezas, un hombre de Dios y fuerte en su fe,

23para que así pueda liquidar toda deuda; a fin de que el almacén del Señor no caiga en descrédito ante los ojos del pueblo.

24Escudriñad diligentemente, orad siempre, sed creyentes, y todas las cosas obrarán juntamente para vuestro bien, si andáis en la rectitud y recordáis el convenio que habéis hecho el uno con el otro.

25Sean pequeñas vuestras familias, especialmente la de mi siervo anciano, Joseph Smith, padre, en cuanto al número de los que no son de vuestras familias;

26a fin de que aquellas cosas que se os han proporcionado para llevar a cabo mi obra no os sean quitadas y dadas a los que no son dignos,

27y así se os impida cumplir las cosas que os he mandado.

28Y además, de cierto te digo, es mi voluntad que mi sierva Vienna Jaques reciba dinero para sus gastos y suba a la tierra de Sion;

29y el resto del dinero me sea consagrado, y ella sea recompensada en mi propio y debido tiempo.

30De cierto te digo, me parece conveniente que ella suba a la tierra de Sion y reciba una heredad de manos del obispo;

31para que se establezca en paz, en tanto que sea fiel, y no pase sus días en ocio de allí en adelante.

32Y he aquí, de cierto te digo que has de escribir este mandamiento y decir a tus hermanos de Sion, con saludo cariñoso, que también te he llamado para presidir a Sion en mi propio y debido tiempo.

33Por tanto, cesen de molestarme en cuanto a este asunto.

34He aquí, te digo que tus hermanos que están en Sion empiezan a arrepentirse, y los ángeles se regocijan a causa de ellos.

35No obstante, no estoy bien complacido con muchas cosas; y no estoy bien complacido con mis siervos William E. McLellin y Sidney Gilbert; y también el obispo y otros tienen mucho de que arrepentirse.

36Pero de cierto te digo, que yo, el Señor, contenderé con Sion y litigaré con sus fuertes, y la disciplinaré hasta que triunfe y se purifique ante mí.

37Porque no será quitada de su lugar. Yo, el Señor, lo he decretado. Amén.