Doctrina y Convenios
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Doctrina y Convenios
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La Biblia
Doctrina y Convenios 93
1–5, Todos los que son fieles verán al Señor; 6–18, Juan dio testimonio de que el Hijo de Dios recibió gracia sobre gracia hasta que recibió la plenitud de la gloria del Padre; 19–20, Los hombres fieles que progresen de gracia en gracia también recibirán de Su plenitud; 21–22, Aquellos que son engendrados por medio de Cristo constituyen la Iglesia del Primogénito; 23–28, Cristo recibió la plenitud de toda la verdad y, por medio de la obediencia, el hombre también puede lograrlo; 29–32, El hombre fue en el principio con Dios; 33–35, Los elementos son eternos y el hombre puede recibir una plenitud de gozo en la Resurrección; 36–37, La gloria de Dios es la inteligencia; 38–40, Los niños son inocentes ante Dios por motivo de la redención de Cristo; 41–53, Se manda a los hermanos que están a la cabeza de la Iglesia poner en orden a sus familias.
1 De cierto, así dice el Señor: Acontecerá que toda alma que deseche sus pecados y venga a mí, invoque mi nombre, obedezca mi voz y guarde mis mandamientos, verá mi faz y sabrá que yo soy;
2 y que yo soy la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene al mundo;
3 y que soy en el Padre, y el Padre en mí, y el Padre y yo somos uno,
4 el Padre, porque me dio de su plenitud, y el Hijo, porque estuve en el mundo, e hice de la carne mi tabernáculo y habité entre los hijos de los hombres.
5 Estuve en el mundo y recibí de mi Padre, y sus obras plenamente se manifestaron.
6 Y Juan vio la plenitud de mi gloria y dio testimonio de ella; y la plenitud del testimonio de Juan más adelante ha de ser revelada.
7 Y él dio testimonio, diciendo: Vi su gloria, que él era en el principio, antes que el mundo fuese;
8 así que, en el principio era el Verbo, porque él era el Verbo, sí, el mensajero de salvación,
9 la luz y el Redentor del mundo; el Espíritu de verdad que vino al mundo, porque el mundo fue hecho por él, y en él estaban la vida y la luz de los hombres.
10 Los mundos por él fueron hechos, y por él los hombres fueron hechos; todas las cosas fueron hechas por él, mediante él y de él.
11 Y yo, Juan, doy testimonio de que vi su gloria, como la gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad, sí, el Espíritu de verdad que vino y moró en la carne, y habitó entre nosotros.
12 Y yo, Juan, vi que no recibió de la plenitud al principio, mas recibía gracia sobre gracia;
13 y no recibió de la plenitud al principio, sino que continuó de gracia en gracia hasta que recibió la plenitud;
14 y por esto fue llamado el Hijo de Dios, porque no recibió de la plenitud al principio.
15 Y yo, Juan, doy testimonio, y he aquí, los cielos fueron abiertos, y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de paloma y reposó sobre él; y vino una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo Amado.
16 Y yo, Juan, testifico que recibió la plenitud de la gloria del Padre;
17 y recibió todo poder, tanto en el cielo como en la tierra, y la gloria del Padre fue con él, porque moró en él.
18 Y acontecerá que si sois fieles, recibiréis la plenitud del testimonio de Juan.
19 Os digo estas palabras para que comprendáis y sepáis cómo adorar, y sepáis qué adoráis, para que vengáis al Padre en mi nombre, y en el debido tiempo recibáis de su plenitud.
20 Porque si guardáis mis mandamientos, recibiréis de su plenitud y seréis glorificados en mí como yo lo soy en el Padre; por lo tanto, os digo, recibiréis gracia sobre gracia.
Doctrina y Convenios 93:19–20
Si guardáis mis mandamientos, recibiréis de su plenitud…
21 Y ahora, de cierto os digo, yo estuve en el principio con el Padre, y soy el Primogénito;
22 y todos los que por medio de mí son engendrados, son partícipes de esa gloria, y son la iglesia del Primogénito.
23 Vosotros también estuvisteis en el principio con el Padre; lo que es Espíritu, sí, el Espíritu de verdad;
24 y la verdad es el conocimiento de las cosas como son, como eran y como han de ser;
25 y lo que sea más o menos que esto es el espíritu de aquel inicuo que fue mentiroso desde el principio.
26 El Espíritu de verdad es de Dios. Yo soy el Espíritu de verdad, y Juan dio testimonio de mí, diciendo: Él recibió la plenitud de la verdad, sí, aun de toda la verdad;
27 y ningún hombre recibe la plenitud, a menos que guarde sus mandamientos.
28 El que guarda sus mandamientos recibe verdad y luz, hasta que es glorificado en la verdad y sabe todas las cosas.
29 También el hombre fue en el principio con Dios. La inteligencia, o sea, la luz de verdad, no fue creada ni hecha, ni tampoco lo puede ser.
Doctrina y Convenios 93:29
El hombre era…
30 Toda verdad es independiente para obrar por sí misma en aquella esfera en que Dios la ha colocado, así como toda inteligencia; de otra manera, no hay existencia.
31 He aquí, esto constituye el albedrío del hombre y la condenación del hombre; porque claramente les es manifestado lo que existió desde el principio, y no reciben la luz.
32 Y todo hombre cuyo espíritu no recibe la luz está bajo condenación.
33 Porque el hombre es espíritu. Los elementos son eternos; y espíritu y elemento, inseparablemente unidos, reciben una plenitud de gozo;
34 y cuando están separados, el hombre no puede recibir una plenitud de gozo.
35 Los elementos son el tabernáculo de Dios; sí, el hombre es el tabernáculo de Dios, a saber, templos; y el templo que fuere profanado, Dios lo destruirá.
36 La gloria de Dios es la inteligencia, o en otras palabras, luz y verdad.
37 La luz y la verdad desechan a aquel inicuo.
38 Todos los espíritus de los hombres fueron inocentes en el principio; y habiéndolo redimido Dios de la caída, el hombre llegó a quedar de nuevo en su estado de infancia, inocente delante de Dios.
39 Y aquel inicuo viene y despoja a los hijos de los hombres de la luz y la verdad, por medio de la desobediencia, y a causa de las tradiciones de sus padres.
40 Pero yo os he mandado criar a vuestros hijos en la luz y la verdad.
41 Mas de cierto te digo, mi siervo Frederick G. Williams, que tú has continuado bajo esta condenación;
42 no has enseñado a tus hijos e hijas la luz y la verdad, conforme a los mandamientos; y aquel inicuo todavía tiene poder sobre ti, y esta es la causa de tu aflicción.
43 Y ahora te doy un mandamiento: Si quieres verte libre, has de poner tu propia casa en orden, porque hay en tu casa muchas cosas que no son rectas.
44 De cierto le digo a mi siervo Sidney Rigdon, que en ciertas cosas no ha guardado los mandamientos en cuanto a sus hijos; por tanto, ponga en orden su casa primero.
45 De cierto le digo a mi siervo José Smith, hijo, o en otras palabras, os llamaré amigos, porque sois mis amigos y tendréis una herencia conmigo
46 —os llamé siervos por causa del mundo, y sois sus siervos por mi causa—
47 y ahora, de cierto le digo a mi siervo José Smith, hijo: No has guardado los mandamientos, y debes ser reprendido ante el Señor;
48 es necesario que los de tu familia se arrepientan y abandonen algunas cosas, y que atiendan con mayor diligencia a tus palabras, o serán quitados de su lugar.
49 Lo que digo a uno lo digo a todos; orad en todo tiempo, no sea que aquel inicuo logre poder en vosotros y os quite de vuestro lugar.
50 Mi siervo Newel K. Whitney, obispo de mi iglesia, también tiene necesidad de ser reprendido, y de poner en orden a su familia, y procurar que sean más diligentes y atentos en el hogar, y que oren siempre, o serán quitados de su lugar.
51 Ahora os digo, mis amigos, emprenda su viaje con rapidez mi siervo Sidney Rigdon, y también proclame el año agradable del Señor y el evangelio de salvación, conforme a las palabras que yo le dé; y por vuestra oración unánime de fe lo sostendré.
52 Y apresúrense también mis siervos José Smith, hijo, y Frederick G. Williams, y les será dado según la oración de fe; y si guardáis mis palabras, no seréis confundidos en este mundo ni en el venidero.
53 Y de cierto os digo, es mi voluntad que os deis prisa para traducir mis Escrituras y para adquirir un conocimiento de la historia, y de los países y de los reinos, y de las leyes de Dios y de los hombres, y todo esto para la salvación de Sion. Amén.
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