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Jesucristo al centro.

Creencias

Todas nuestras creencias miran a Jesucristo. Celebramos su vida y su gracia, y te invitamos a acercarte a Él sin prisa.

Jesucristo es el Salvador

Jesucristo es el Hijo de Dios. Sufrió y murió por todos, y resucitó. Aunque es el Salvador del mundo, te conoce por tu nombre. Por Él puedes cambiar, ser perdonado y volver a vivir con Dios.

Dios te quiere

Eres hijo o hija de Dios. Él te conoce. Quiere oírte en la oración. Cuando te vuelves hacia Él, encuentras consuelo y rumbo.

La vida tiene sentido

La vida no siempre es fácil, pero Dios tiene un plan para cada uno. Las familias están en el centro de ese plan. La muerte no es el final: es el cierre de este tramo.

Dos libros, un Jesús

Creemos que la Biblia es la palabra de Dios, traducida correctamente. También creemos que el Libro de Mormón es la palabra de Dios: otro testigo de Jesucristo, escrito por profetas en las Américas antiguas.

Su Iglesia está hoy

Cuando Jesús estuvo en la tierra, organizó su Iglesia con profetas y apóstoles. Creemos que esa Iglesia fue restaurada. Hoy hay un profeta vivo. El domingo te espera una comunidad que adora y se sostiene.

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Parecernos más a Él

Fe en Jesucristo, arrepentimiento, bautismo, y el don del Espíritu Santo. Perdón, esperanza, caridad. Buscamos lo virtuoso, lo bello, lo digno de alabanza.

Preguntas de siempre

¿Qué iglesia sois?

Somos La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. A veces nos llaman «mormones»; el nombre que amamos es el de Jesucristo.

¿Qué me pongo el domingo?

Ven como a una fiesta de familia: decente, sin disfraz. La gente suele ir arreglada, pero nadie te echa por la ropa. Lo importante es entrar.

¿Cuánto dura?

La reunión sacramental dura alrededor de una hora. Después hay clases. Si es tu primera vez, quédate la primera hora; dos misioneros pueden sentarse contigo.

¿Tengo que dar dinero?

No. Los visitantes no pasan bandeja. El diezmo es una decisión de los miembros, en privado.

¿Cómo se vive siendo miembro?

Intentamos seguir a Jesucristo: orar, servir, reunirnos el domingo, cuidar la familia. Nadie espera que lo sepas todo el primer día.

Una visita, siempre gratis.

Hablar con un misionero

Dos misioneros pueden verte en casa, en un parque o por videollamada. Te escuchan. No cobran nada.