Ven como estés
La gente suele ir arreglada, pero eres bienvenido con ropa cómoda y respetuosa.
El domingo, la puerta está abierta.
El domingo la capilla está abierta. No hace falta ser miembro. Ven como a una fiesta de familia: con decencia, sin disfraz.
Dos horas para respirar
Los horarios cambian según la congregación, pero el recorrido suele ser el mismo: una reunión para todos y después clases por edades o grupos.
Toda la congregación canta, ora y escucha discursos de miembros. En el centro está la Santa Cena.
Niños, jóvenes y adultos aprenden juntos las Escrituras. Si no sabes dónde ir, alguien te acompañará.
El centro del domingo
Se bendicen y reparten pan y agua en memoria del cuerpo y la sangre de Jesucristo. Es un momento de silencio, gratitud y renovación. Si visitas por primera vez, puedes participar o simplemente pasar la bandeja: nadie te presiona.
Tu primera vez
No hace falta conocer los himnos, llevar dinero ni saber qué hacer. Entra, siéntate y respira.
La gente suele ir arreglada, pero eres bienvenido con ropa cómoda y respetuosa.
Un miembro o dos misioneros pueden esperarte en la puerta y sentarse contigo.
Los visitantes no tienen que donar. Las contribuciones de los miembros se hacen en privado.