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El domingo, la puerta está abierta.

Ven a adorar

El domingo la capilla está abierta. No hace falta ser miembro. Ven como a una fiesta de familia: con decencia, sin disfraz.

Dos horas para respirar

Un domingo, dos momentos

Los horarios cambian según la congregación, pero el recorrido suele ser el mismo: una reunión para todos y después clases por edades o grupos.

  1. Reunión sacramental · cerca de una hora

    Toda la congregación canta, ora y escucha discursos de miembros. En el centro está la Santa Cena.

  2. Clases y conversación · cerca de una hora

    Niños, jóvenes y adultos aprenden juntos las Escrituras. Si no sabes dónde ir, alguien te acompañará.

El centro del domingo

Recordar a Jesucristo

Se bendicen y reparten pan y agua en memoria del cuerpo y la sangre de Jesucristo. Es un momento de silencio, gratitud y renovación. Si visitas por primera vez, puedes participar o simplemente pasar la bandeja: nadie te presiona.

Tu primera vez

Ven sin presión

No hace falta conocer los himnos, llevar dinero ni saber qué hacer. Entra, siéntate y respira.

Ven como estés

La gente suele ir arreglada, pero eres bienvenido con ropa cómoda y respetuosa.

No tienes que venir solo

Un miembro o dos misioneros pueden esperarte en la puerta y sentarse contigo.

No se pasa una bandeja de dinero

Los visitantes no tienen que donar. Las contribuciones de los miembros se hacen en privado.

Ver cómo es un domingo