La Biblia
Juan 5
Jesús sana a un paralítico en el día de reposo — Explica por qué los hombres deben honrar al Hijo — Jesús promete llevar el Evangelio a los muertos — Por el Hijo, el hombre será resucitado y juzgado, y recibirá la gloria que merezca — Jesús obedece la ley divina de los testigos.
1Después de estas cosas, había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén.
5Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.
8Le dijo Jesús: Levántate, toma tu lecho y anda.
11Él les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.
12Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?
15Él se fue y dio aviso a los judíos de que Jesús era el que le había sanado.
17Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.
22Porque el Padre a nadie juzga, sino que ha dado todo el juicio al Hijo,
26Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también dio al Hijo el tener vida en sí mismo;
27y también le dio poder para hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.
31Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.
32Otro es el que da testimonio de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero.
33Vosotros enviasteis a preguntarle a Juan, y él dio testimonio de la verdad.
34Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto para que vosotros seáis salvos.
38ni tenéis su palabra permaneciendo en vosotros, porque al que él envió, a este vosotros no creéis.
40Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.
41No recibo gloria de los hombres.
42Pero yo os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros.
46Porque si vosotros le creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.
47Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?