La Biblia

Doctrina y Convenios 30

1–4, Se reprende a David Whitmer por no haber servido diligentemente; 5–8, Peter Whitmer, hijo, ha de acompañar a Oliver Cowdery en una misión a los lamanitas; 9–11, John Whitmer es llamado a predicar el Evangelio.

1He aquí, David, te digo que has temido al hombre, y no has confiado en que yo te fortalecería, como debiste haberlo hecho,

2sino que tus pensamientos han estado en las cosas de la tierra más que en las que son de mí, tu Creador, y en el ministerio al cual has sido llamado; y no has prestado atención a mi Espíritu, ni a los que han sido nombrados sobre ti, sino que te han persuadido aquellos a quienes no he mandado.

3Por tanto, quedas a solas para consultarme por ti mismo, y reflexionar sobre las cosas que has recibido.

4Y tu hogar será la casa de tu padre hasta que te dé otros mandamientos. Y te dedicarás al ministerio en la iglesia, y ante el mundo, y en las regiones circunvecinas. Amén.

5He aquí, Peter, te digo que emprenderás tu viaje con tu hermano Oliver; porque ha llegado la hora en que me es prudente que abras tu boca para declarar mi evangelio; por tanto, no temas, sino da oído a las palabras y al consejo que te dé tu hermano.

6Y padece con él en todas sus aflicciones, elevando tu corazón hacia mí continuamente en oración y fe, para la liberación de él y la tuya; porque le he dado poder para edificar mi iglesia entre los lamanitas.

7Y a nadie he nombrado consejero sobre él en la iglesia, concerniente a los asuntos de ella, sino a su hermano, José Smith, hijo.

8Por tanto, presta atención a estas cosas y sé diligente en guardar mis mandamientos, y serás bendecido para vida eterna. Amén.

9He aquí, mi siervo John, te digo que desde ahora en adelante empezarás a proclamar mi evangelio como con la voz de trompeta.

10Y tu obra será donde vive tu hermano Philip Burroughs y en la región circunvecina, sí, dondequiera que te oigan, hasta que te mande ir a otra parte.

11Y toda tu obra será en Sion, con toda tu alma, desde ahora en adelante; sí, siempre abrirás tu boca por mi causa, no temiendo lo que pueda hacer el hombre, porque yo estoy contigo. Amén.