La Biblia

Doctrina y Convenios 31

1–6, Thomas B. Marsh es llamado a predicar el Evangelio y se le asegura el bienestar de su familia; 7–13, Se le aconseja que sea paciente, que ore siempre y que siga lo que le indique el Consolador.

1Thomas, hijo mío, bendito eres por motivo de tu fe en mi obra.

2He aquí, te han sobrevenido muchas aflicciones a causa de tu familia; sin embargo, te bendeciré a ti y a tu familia, sí, a tus pequeñitos; y viene el día en que creerán y conocerán la verdad, y serán uno contigo en mi iglesia.

3Alza tu corazón y regocíjate, porque la hora de tu misión ha llegado; y será desatada tu lengua y declararás buenas nuevas de gran gozo a esta generación.

4Declararás las cosas que han sido reveladas a mi siervo José Smith, hijo. Comenzarás desde ahora a predicar, sí, a cosechar en el campo que ya está blanco para ser quemado.

5Por tanto, mete tu hoz con toda tu alma, y tus pecados te son perdonados, y tus espaldas serán cargadas de gavillas, porque el obrero es digno de su salario. Por consiguiente, tu familia vivirá.

6He aquí, de cierto te digo, apártate de ellos por un corto tiempo solamente y declara mi palabra, y yo prepararé un lugar para ellos.

7Sí, abriré el corazón de los del pueblo, y te recibirán; y estableceré la iglesia por tu mano;

8y los fortalecerás y prepararás para la hora en que serán congregados.

9Ten paciencia en las tribulaciones; no ultrajes a los que ultrajan. Gobierna tu casa con mansedumbre y sé constante.

10He aquí, te digo que serás cual médico para la iglesia, pero no para los del mundo, porque no te recibirán.

11Sigue tu camino, doquier que sea mi voluntad, y el Consolador te indicará lo que has de hacer y a dónde has de ir.

12Ora siempre, para que no entres en tentación y pierdas tu galardón.

13Sé fiel hasta el fin y, he aquí, estoy contigo. Estas palabras no son de hombre ni de hombres, sino mías, sí, de Jesucristo, tu Redentor, por la voluntad del Padre. Amén.