La Biblia

Doctrina y Convenios 41

1–3, Los élderes gobernarán la Iglesia por el espíritu de revelación; 4–6, Los discípulos verdaderos recibirán y obedecerán la ley del Señor; 7–12, Edward Partridge es nombrado obispo de la Iglesia.

1Escuchad y dad oído, oh pueblo mío, dice el Señor y vuestro Dios, vosotros que me oís, y a quienes me deleito en bendecir con la mayor de todas las bendiciones; y a vosotros que habéis profesado mi nombre y no me oís, os maldeciré con las más graves de todas las maldiciones.

2Escuchad, oh élderes de mi iglesia a quienes he llamado; he aquí, os doy el mandamiento de congregaros para que os pongáis de acuerdo en cuanto a mi palabra;

3y por vuestra oración de fe recibiréis mi ley para que sepáis cómo gobernar mi iglesia y poner todas las cosas en orden delante de mí.

4Y cuando venga seré vuestro gobernante; y he aquí, vengo pronto, y cuidaréis de que se guarde mi ley.

5El que recibe mi ley y la guarda, tal es mi discípulo; y el que dice que recibe mi ley y no la guarda, no es mi discípulo, y será expulsado de entre vosotros;

6porque no es propio que las cosas que pertenecen a los hijos del reino sean dadas a aquellos que no son dignos, ni a los perros, ni que se echen las perlas delante de los cerdos.

7Y además, conviene que se le edifique a mi siervo José Smith, hijo, una casa en donde vivir y traducir.

8Asimismo, conviene que mi siervo Sidney Rigdon viva como mejor le parezca, si es que guarda mis mandamientos.

9Y además, he llamado a mi siervo Edward Partridge; y doy el mandamiento de que sea nombrado por la voz de la iglesia y que sea ordenado obispo de la iglesia, y que deje su comercio para dedicar todo su tiempo al servicio de la iglesia;

10para encargarse de todas las cosas que en mis leyes se le designaren, el día en que yo las dé.

11Y esto porque su corazón es puro delante de mí, porque es semejante a Natanael de la antigüedad, en quien no hay engaño.

12Se os dan estas palabras y son puras ante mí; por tanto, tened cuidado de cómo las consideráis, porque vuestras almas responderán por ellas en el día del juicio. Así sea. Amén.