La Biblia

Doctrina y Convenios 42

1–10, Los élderes son llamados a predicar el Evangelio, a bautizar conversos y a edificar la Iglesia; 11–12, Deben ser llamados y ordenados y han de enseñar los principios del Evangelio que se encuentran en las Escrituras; 13–17, Han de enseñar y profetizar por el poder del Espíritu; 18–29, Se manda a los santos no matar, ni robar, ni mentir, ni codiciar, ni cometer adulterio ni hablar mal de los demás; 30–39, Se indican las leyes que rigen la consagración de bienes; 40–42, Se condenan el orgullo y la ociosidad; 43–52, Los enfermos han de ser sanados por medio de bendiciones del sacerdocio y por la fe; 53–60, Las Escrituras rigen a la Iglesia y se han de proclamar al mundo; 61–69, El sitio de la Nueva Jerusalén y los misterios del reino han de ser revelados; 70–73, Los bienes consagrados se han de usar para apoyar a los oficiales de la Iglesia; 74–93, Se dan a conocer las leyes que rigen la fornicación, el adulterio, el asesinato, el robo y la confesión de pecados.

1Escuchad, oh élderes de mi iglesia, que os habéis congregado en mi nombre, a saber, Jesucristo el Hijo del Dios viviente, el Salvador del mundo, por cuanto creéis en mi nombre y guardáis mis mandamientos.

2De nuevo os digo, estad atentos, y escuchad y obedeced la ley que os daré.

3Porque de cierto os digo, que por cuanto os habéis juntado según el mandamiento que os di, y estáis de acuerdo tocante a esta cosa, y habéis pedido al Padre en mi nombre, así también recibiréis.

El Señor dio la ley de la Iglesia en…
Doctrina y Convenios 42:1–3 El Señor dio la ley de la Iglesia en…

4He aquí, de cierto os digo, que os doy este primer mandamiento de que salgáis en mi nombre, cada uno de vosotros, con excepción de mis siervos José Smith, hijo, y Sidney Rigdon.

5Y a ellos les doy el mandamiento de salir por un corto tiempo, y por el poder del Espíritu será manifestado cuándo han de volver.

6Y saldréis por el poder de mi Espíritu, de dos en dos, predicando mi evangelio en mi nombre, alzando vuestras voces como si fuera con el son de trompeta, declarando mi palabra cual ángeles de Dios.

7Y saldréis y bautizaréis en el agua, diciendo: Arrepentíos, arrepentíos, que el reino de los cielos se acerca.

8Y desde este lugar iréis a las regiones del oeste; y donde halléis a quienes os reciban, allí edificaréis mi iglesia;

9hasta que llegue el tiempo en que os sea revelado de lo alto, cuándo ha de ser preparada la ciudad de la Nueva Jerusalén, para que seáis congregados en uno, a fin de que seáis mi pueblo y sea yo vuestro Dios.

10Y además, os digo que mi siervo Edward Partridge ocupará el oficio al cual lo he nombrado. Y sucederá que si transgrediere, se nombrará a otro en su lugar. Así sea. Amén.

11Asimismo, os digo que a ninguno le será permitido salir a predicar mi evangelio ni a edificar mi iglesia, a menos que sea ordenado por alguien que tenga autoridad, y sepa la iglesia que tiene autoridad, y que ha sido debidamente ordenado por las autoridades de la iglesia.

12Y además, los élderes, presbíteros y maestros de esta iglesia enseñarán los principios de mi evangelio, que se encuentran en la Biblia y en el Libro de Mormón, en el cual se halla la plenitud del evangelio.

13Y observarán los convenios y reglamentos de la iglesia para cumplirlos, y esto es lo que enseñarán, conforme el Espíritu los dirija.

14Y se os dará el Espíritu por la oración de fe; y si no recibís el Espíritu, no enseñaréis.

15Y todo esto procuraréis hacer como yo he mandado en cuanto a vuestras enseñanzas, hasta que se reciba la plenitud de mis Escrituras.

16Y al elevar vuestras voces por medio del Consolador, hablaréis y profetizaréis conforme a lo que me parezca bien;

17pues he aquí, el Consolador sabe todas las cosas, y da testimonio del Padre y del Hijo.

18Y ahora bien, he aquí, hablo a la iglesia. No matarás; y el que matare no tendrá perdón ni en este mundo ni en el venidero.

19Y de nuevo digo, no matarás; mas el que matare, morirá.

20No hurtarás; el que hurte y no se arrepienta, será expulsado.

21No mentirás; el que mienta y no se arrepienta, será expulsado.

22Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra.

23Y el que mirare a una mujer para codiciarla negará la fe, y no tendrá el Espíritu; y si no se arrepiente, será expulsado.

24No cometerás adulterio; y el que cometa adulterio y no se arrepienta, será expulsado.

25Mas al que haya cometido adulterio, y se arrepienta de todo corazón, y lo deseche, y no lo haga más, lo has de perdonar.

26Mas si lo hiciere otra vez, no será perdonado, sino que será expulsado.

27No hablarás mal de tu prójimo, ni le causarás ningún daño.

28Tú sabes que mis leyes en cuanto a estas cosas están en mis Escrituras; el que peque, y no se arrepienta, será expulsado.

29Si me amas, me servirás y guardarás todos mis mandamientos.

30Y he aquí, te acordarás de los pobres, y consagrarás para su sostén lo que tengas para darles de tus bienes, mediante un convenio y un título que no pueden ser violados.

31Y al dar de vuestros bienes a los pobres, a mí lo haréis; y se depositarán ante el obispo de mi iglesia y sus consejeros, dos de los élderes o sumos sacerdotes, a quienes él nombre o haya nombrado y apartado para ese propósito.

32Y sucederá que una vez depositados ante el obispo de mi iglesia, y después que él haya recibido estos testimonios referentes a la consagración de los bienes de mi iglesia, de que no pueden ser retirados de ella, según mis mandamientos, todo hombre se hará responsable ante mí, administrador de sus propios bienes o de los que haya recibido por consagración, cuanto sea suficiente para él y su familia.

33Y además, si después de esta primera consagración, que constituye un resto que ha de consagrarse al obispo, hubiere en la iglesia, o en manos de cualquiera de sus individuos, más propiedades de las necesarias para su sostén, se depositarán para suministrar de cuando en cuando a los que no tengan, para que todo hombre que esté necesitado sea abastecido ampliamente y reciba de acuerdo con sus necesidades.

34Por tanto, el resto se guardará en mi almacén para suministrarse a los pobres y a los necesitados, de acuerdo con lo que indiquen el sumo consejo de la iglesia, y el obispo y su consejo;

35y para comprar terrenos para el beneficio público de la iglesia, y construir casas de adoración, y edificar la Nueva Jerusalén, que más adelante será revelada,

36a fin de que mi pueblo del convenio se congregue como uno en aquel día en que yo vendré a mi templo. Y esto lo hago para la salvación de mi pueblo.

37Y acontecerá que el que pecare, y no se arrepintiere, será expulsado de la iglesia, y no se le devolverá lo que haya consagrado a los pobres y a los necesitados de mi iglesia, o en otras palabras, a mí;

38porque por cuanto lo hacéis al más pequeño de estos, a mí lo hacéis.

39Porque sucederá que lo que hablé por boca de mis profetas será cumplido; porque de las riquezas de aquellos que de entre los gentiles aceptaren mi evangelio, yo consagraré para los pobres de mi pueblo que son de la casa de Israel.

40Y además, no serás altivo de corazón; sean todos tus vestidos sencillos, y su belleza la belleza de la obra de tus propias manos;

41y háganse todas las cosas con pureza ante mí.

42No serás ocioso; porque el ocioso no comerá el pan ni vestirá la ropa del trabajador.

43Y los que de entre vosotros estén enfermos, y no tengan fe para ser sanados, pero creyeren, serán nutridos con toda ternura, con hierbas y alimento sencillo, y esto no por mano de un enemigo.

44Y los élderes de la iglesia, dos o más, serán llamados, y orarán por ellos y les impondrán las manos en mi nombre; y si murieren, morirán para mí; y si vivieren, vivirán para mí.

45Viviréis juntos en amor, al grado de que lloraréis por los que mueran, y más particularmente por aquellos que no tengan la esperanza de una resurrección gloriosa.

46Y acontecerá que los que mueran en mí no gustarán la muerte, porque les será dulce;

47y quienes no mueran en mí, ¡ay de ellos!, porque su muerte es amarga.

48Y además, sucederá que el que tuviere fe en mí para ser sanado, y no estuviere señalado para morir, sanará.

49El que tuviere fe para ver, verá.

50El que tuviere fe para oír, oirá.

51El cojo que tuviere fe para saltar, saltará.

52Y los que no tengan fe para hacer estas cosas, mas crean en mí, tendrán el poder de llegar a ser hijos míos; y en tanto que no quebranten mis leyes, soportarás sus dolencias.

53Permanecerás firme en el lugar de tu mayordomía.

54No te llevarás el vestido de tu hermano; pagarás por lo que recibas de tu hermano.

55Y si obtienes más de lo necesario para tu sostén, lo entregarás a mi almacén, para que todo se haga de acuerdo con lo que he dicho.

56Pedirás, y se darán mis Escrituras según lo que yo he indicado, y serán preservadas y protegidas;

57y es menester que calles en cuanto a ellas, y que no las enseñes hasta que las hayas recibido en su plenitud.

58Y te doy el mandamiento de que entonces las enseñes a todos los hombres; porque se enseñarán a todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos.

59Aceptarás como mi ley, para gobernar mi iglesia, las cosas que has recibido, que te han sido dadas como ley en mis Escrituras.

60Y aquel que obre de conformidad con estas cosas será salvo, y el que no las haga será condenado, si continúa de esa manera.

61Si pides, recibirás revelación tras revelación, conocimiento sobre conocimiento, a fin de que conozcas los misterios y las cosas apacibles, aquello que trae gozo, aquello que trae la vida eterna.

62Preguntarás, y te será revelado en mi propio y debido tiempo dónde se edificará la Nueva Jerusalén.

63Y he aquí, acontecerá que mis siervos serán enviados al este y al oeste, al norte y al sur.

64Y aun ahora, el que fuere al este indique a los que se conviertan que huyan al oeste; y esto como consecuencia de lo que acontecerá en la tierra, y por motivo de las combinaciones secretas.

65He aquí, observarás todas estas cosas, y grande será tu galardón; porque a vosotros os es concedido conocer los misterios del reino, pero no así al mundo.

66Observaréis las leyes que habéis recibido y seréis fieles.

67Y más adelante recibiréis convenios de la iglesia, los suficientes para que os establezcáis, tanto aquí como en la Nueva Jerusalén.

68Por tanto, el que carezca de sabiduría, pídamela, y le daré abundantemente y sin reproche.

69Elevad vuestros corazones y regocijaos, porque a vosotros se os ha dado el reino, o en otras palabras, las llaves de la iglesia. Así sea. Amén.

70Los presbíteros y los maestros tendrán sus mayordomías, así como los miembros.

71Y las familias de los élderes o de los sumos sacerdotes, que sean nombrados para ayudar al obispo como consejeros en todas las cosas, recibirán su sostén de los bienes que se hayan consagrado al obispo para el alivio de los pobres y otros propósitos, como se ha mencionado antes;

72o recibirán una remuneración justa por todos sus servicios, bien sea una mayordomía u otra cosa, como el obispo y sus consejeros mejor lo consideren y decidan.

73Y también el obispo recibirá su sostén, o una remuneración justa por sus servicios en la iglesia.

74He aquí, de cierto os digo, que las personas que de entre vosotros hayan repudiado a sus compañeros por causa de fornicación, o en otras palabras, si testifican ante vosotros con toda humildad de corazón que así ha sucedido, no las desecharéis de entre vosotros.

75Mas si halláis que algunos han dejado a sus compañeros por causa de adulterio, y ellos mismos son los ofensores, serán desechados de entre vosotros, si viven sus compañeros.

76Y os digo además, seréis vigilantes y cuidadosos, con toda diligencia, a fin de no recibir a ninguno de ellos entre vosotros, si son casados;

77y si no son casados, deben arrepentirse de todos sus pecados, o de otra manera no los recibiréis.

78Además, toda persona que pertenezca a esta Iglesia de Cristo procurará guardar todos los mandamientos y convenios de la iglesia.

79Y sucederá que si de entre vosotros alguien matare, será entregado para ser juzgado, de acuerdo con las leyes del país; porque recordad que no tiene perdón; y será comprobado de acuerdo con la ley del país.

80Y si algún hombre o alguna mujer cometiere adulterio, él o ella serán juzgados ante dos o más élderes de la iglesia; y dos testigos de la iglesia, y no del enemigo, confirmarán toda palabra contra él o contra ella; pero si hubiere más de dos testigos, será mejor.

81No obstante, él o ella serán condenados por boca de dos testigos; y los élderes expondrán el caso ante la iglesia, y esta alzará sus manos contra él o contra ella, para que se les juzgue conforme a la ley de Dios.

82Y es preciso que el obispo también esté presente, de ser posible.

83Y así obraréis en todos los casos que se presenten ante vosotros.

84Y si un hombre o una mujer robare, él o ella serán entregados a la ley del país.

85Y si hurtare, él o ella serán entregados a la ley del país.

86Y si mintiere, él o ella serán entregados a la ley del país.

87Y si él o ella cometiere cualquier clase de iniquidad, serán entregados a la ley, sí, la ley de Dios.

88Y si tu hermano o tu hermana te ofende, te apartarás con él o con ella a solas; y si él o ella confiesa, os reconciliaréis.

89Y si él o ella no confiesa, has de entregarlo o entregarla a la iglesia, no a los miembros, sino a los élderes; y se hará en una reunión, y esto no ante el mundo.

90Y si tu hermano o tu hermana ofende a muchos, él o ella serán reprendidos ante muchos.

91Y si alguien ofende públicamente, él o ella serán reprendidos públicamente, para que se avergüencen. Y si no confesaren, serán entregados a la ley de Dios.

92Si alguien ofende en secreto, él o ella serán reprendidos en secreto, para que tengan la oportunidad de confesar en secreto ante aquel o aquella que hayan ofendido, y ante Dios, para que la iglesia no hable con reproche de él o de ella.

93Y así obraréis en todas las cosas.