La Biblia

Doctrina y Convenios 60

1–9, Los élderes han de predicar el Evangelio entre las congregaciones de los inicuos; 10–14, No deben desperdiciar el tiempo, ni esconder sus talentos; 15–17, Pueden lavar sus pies como testimonio en contra de aquellos que rechacen el Evangelio.

1He aquí, así dice el Señor a los élderes de su iglesia que han de volver con presteza a la tierra de donde vinieron: He aquí, me complace que hayáis venido acá;

2mas con algunos no estoy muy complacido, porque no quieren abrir su boca, sino que esconden el talento que les he dado, a causa del temor de los hombres. ¡Ay de estos!, porque mi enojo está encendido en contra de ellos.

3Y acontecerá que si no me son más fieles, les será quitado aun lo que tienen.

4Porque yo, el Señor, reino en los cielos y entre las huestes de la tierra; y en el día en que yo integre mis joyas, todos los hombres sabrán qué es lo que declara el poder de Dios.

5Mas de cierto, os hablaré concerniente a vuestro viaje a la tierra de donde vinisteis. Hágase o cómprese un barco, según os parezca bien, a mí me es igual, y emprended vuestro viaje con presteza al lugar llamado Saint Louis.

6Y de allí viajen mis siervos Sidney Rigdon, José Smith, hijo, y Oliver Cowdery hasta Cincinnati;

7y alcen la voz en este lugar y declaren mi palabra a viva voz, sin ira ni duda, alzando manos santas sobre ellos. Porque puedo haceros santos, y os son perdonados vuestros pecados.

8Y salgan de Saint Louis los demás, de dos en dos, y prediquen la palabra, no con prisa, entre las congregaciones de los impíos, hasta que vuelvan a las iglesias de donde vinieron.

9Y todo esto por el bien de las iglesias; para este objeto los he mandado.

10Y del dinero que yo le he dado, imparta mi siervo Edward Partridge una porción a mis élderes a quienes se ha mandado regresar;

11y el que pueda, repóngalo por medio del agente; y al que no pueda, no se le exigirá.

12Y ahora, hablo del resto que ha de venir a esta tierra.

13He aquí, se les ha enviado a predicar mi evangelio entre las congregaciones de los inicuos; por tanto, les doy este mandamiento: No desperdiciarás tu tiempo, ni esconderás tu talento en la tierra para que no sea conocido.

14Y después que hayas subido a la tierra de Sion, y hayas proclamado mi palabra, volverás pronto, proclamando mi palabra entre las congregaciones de los impíos, no con prisa, ni con ira ni contención.

15Y sacudirás el polvo de tus pies contra aquellos que no te reciban, no en su presencia, no sea que los provoques, sino en secreto; y lava tus pies como testimonio en contra de ellos en el día del juicio.

16He aquí, esto os es suficiente, y es la voluntad del que os ha enviado.

17Y por boca de mi siervo José Smith, hijo, será manifestado lo concerniente a Sidney Rigdon y a Oliver Cowdery. El resto, más tarde. Así sea. Amén.