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Van de dos en dos.

Los misioneros

Son jóvenes —y a veces parejas mayores— que dejan casa un tiempo para hablar de Jesucristo. Van de dos en dos. Si no quieres, dices que no; si abres, te tratan con respeto.

Llamados por revelación

No eligen un destino. Responden a un llamamiento.

Cada joven misionero de enseñanza es llamado por el Presidente de la Iglesia. Un Apóstol le asigna una misión por revelación. Antes de partir, es apartado para representar a Jesucristo.

Lo que llevan

Autoridad en el llamamiento. Poder al vivirlo.

La gracia no les pertenece: viene de Jesucristo. El llamamiento les da autoridad; la oración, los convenios y el servicio fiel permiten que el Espíritu Santo obre por medio de ellos.

Una invitación a Cristo

Ayudan a creer en Jesucristo, arrepentirse, bautizarse, recibir el Espíritu Santo y perseverar.

Un testimonio acompañado por el Espíritu

No fuerzan una respuesta. Enseñan, escuchan e invitan; el Espíritu Santo confirma la verdad.

Dos en dos

Estudian, oran y sirven con un compañero. Ninguno lleva la misión solo.

Tu próximo paso

¿Y si el llamamiento fuera para ti?

Hay misiones de enseñanza y de servicio, para jóvenes y adultos. El camino comienza mucho antes de abrir una carta.

  1. 01

    Ora y prepárate

    Fortalece tu fe en Jesucristo y cuida tu preparación espiritual, física y emocional.

  2. 02

    Habla con tu obispo

    Él te escucha, responde tus preguntas y abre el proceso oficial de recomendación.

  3. 03

    Recibe tu llamamiento

    El Presidente de la Iglesia te llama; un Apóstol asigna el lugar y la forma de servir por revelación.

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